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sábado, 7 de marzo de 2009

Orbita basura



La chatarra espacial pone en peligro


las misiones científicas



El reciente choque entre un satélite ruso inactivo y otro de comunicación estadounidense sobre el cielo de Siberia ha convertido la “chatarra” espacial en un serio obstáculo para los proyectos tecnológicos.


La Tierra asediada por un inmenso enjambre de chatarra espacial. Esta es una interpretación que se desprende de las recreaciones publicadas por la Agencia Espacial Europea (ESA) que reflejan a nuestro planeta recubierto de miles de objetos artificiales inservibles pululando por la órbita terrestre.

Desde el despegue del legendario Sputnik en 1957 se han producido más de 4.600 lanzamientos y se han puesto en órbita unos 6.000 satélites. 52 años después tenemos sobre nuestras cabezas 4.500 toneladas de basura espacial compuesta por satélites inactivos, antiguos cohetes, restos de naves, y otras piezas, procedentes en su mayoría de ingenios espaciales fragmentados a causa de explosiones o colisiones.




Esta nube metálica genera quebraderos de cabeza a las principales agencias espaciales ya que hace peligrar la buena marcha de las expediciones científicas al espacio y la integridad de los 800 satélites activos y de la propia Estación Espacial Internacional (ISS), permanentemente habitada. Las cifras relativas a la basura espacial son sorprendentes. La Oficina del Programa de Desechos Orbitales de la NASA publica informes trimestrales sobre su seguimiento.

En 2008 detectó por primera vez un estancamiento en el aumento de la basura espacial, con un 3,1% más que en 2007. Casi 400 nuevos residuos.


Rusia, China, EEUU


Según la NASA, el pasado año se cerró con 12.743 cuerpos espaciales en órbita. La mayor parte, 4.528, proceden de la Commonwealth of Independent States (CIS) -organización integrada por Rusia y otras nueve exrepúblicas soviéticas, los tres estados bálticos y Georgia-. Estados Unidos, con 4.259 objetos, y China, con 2.774, son los países que más chatarra han ‘legado’ a nuestra órbita. La ESA es la potencia menos contaminante, con 74 objetos. Francia ha dejado 380, por los 174 de Japón y los 147 de la India. Pero la situación de la basura espacial es más grave de lo que reflejan estos datos, que sólo tienen en cuenta los desechos que superan los diez centímetros y que es el tamaño mínimo que pueden detectar los radares del U.S. Space Surveillance Network -Red de Vigilancia Espacial-. La NASA estima que la población de desechos de entre 1 y 10 cms. supera los 200.000.

Unos 32.000 serían mayores de 10 cms. Y calcula que los restos inferiores a un centímetro son “decenas de millones”. La ESA, por su parte, cifra en 600.000 los cuerpos de alrededor de un centímetro que dan vueltas a nuestro globo. Este organismo cuenta con una Oficina de Residuos Espaciales para la investigación en basura espacial y hace un seguimiento de estos desechos gracias a la labor del Observatorio del Teide, perteneciente al Instituto Astrofísico de Canarias.



Miquel Serra es el director del observatorio tinerfeño: “Nosotros rastreamos con el telescopio OGS las zonas de las órbitas que la ESA nos indica unas dos semanas cada mes, coincidiendo con las noches sin luna”, explica. El Observatorio del Teide ha descubierto desde 2001 cerca de 5.000 nuevos objetos orbitando, de entre un metro y 10 cms., aproximadamente. “Se trata de objetos débiles que, al ser metálicos, reflejan la luz del Sol y podemos verlos con telescopios como si fueran estrellas”, señala Serra.



Gran parte de estos desperdicios proceden de explosiones -se han registrado unas 200-, y es que buena parte de los ingenios enviados al espacio aún cuentan con algo de combustible al agotar su vida. Pero también se incrementa el número de piezas por la colisión entre dos objetos. Las colisiones son la principal amenaza que se cierne sobre satélites, naves y misiones espaciales como la ISS. Aunque el riesgo es todavía relativamente bajo, las velocidades a las que se mueven los restos llegan a alcanzar los 50.000 km/h. Un impacto a esa velocidad puede resultar letal.

La pruebas efectuadas por la ESA en laboratorio del impacto entre una pequeña esfera de aluminio de 1,2 cms. y 1,7 gramos moviéndose a 6,8 km/s (24.480 km/h) -una bala de rifle lo hace a 1km/s- contra un bloque de aluminio macizo de 18 cms. de grosor, dieron como resultado un cráter considerable y una temperatura y presión en el punto de impacto mayores que las que se cree hay en el centro de la Tierra: 5.700º C y 356 GPa.




Así, los vehículos espaciales incorporan blindajes contra micro-impactos y van más protegidos si son tripulados. También se han tenido que aplazar numerosas maniobras. El último choque ocurrió a 800 kilómetros sobre Siberia, viéndose involucrados un satélite ruso inactivo de comunicaciones militares, y un satélite operativo estadounidense de la empresa Iridium. Este incidente ha reavivado el debate sobre las medidas a tomar frente al problema de la basura espacial.



Evaluación de riesgos


Los objetos que más preocupan a las agencias espaciales son los que oscilan entre 1 y 10 cms., demasiado grandes para acorazar las naves contra ellos, demasiado numerosos para obviarlos y demasiado pequeños para ser rastreados. Las principales organizaciones espaciales se nutren de sofisticados modelos y programas informáticos para obtener un cálculo de probabilidades y evaluar los riesgos que entrañan los desechos de este tamaño. Según cómputos de la ESA, un satélite con una superficie transversal de 100 m2 que orbita a 400 kms. de altitud recibiría el impacto de un objeto de diez cms. cada 15.000 años.


Para este tipo de estudios se creó el Comité Coordinador de Agencias Internacionales para el control de Desechos Espaciales (IADC), integrado por la NASA, la ESA, Rusia, Japón, China, India, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Ucrania. Sus objetivos son cooperar en la investigación sobre basura espacial. La ONU, como la IADC, ha publicado directrices para reducir la basura espacial, a través del Comité para la Utilización Pacífica del Espacio Exterior. Para Serra el problema de la basura “es un efecto de la mala gestión de los países” que se podría haber evitado “si desde el primer momento hubiera habido una clara política de reentrada controlada de los satélites para que se quemaran en la atmósfera”.



Por eso Heiner Klinkrad, director de la Oficinia de Residuos Espaciales de la ESA, advierte: “Si seguimos contaminando el espacio pondremos en peligro misiones de observación de la Tierra como las de los satélites de observación del clima y el medio ambiente ERS o Envisat, lo cual será un verdadero problema. Hemos de preservar el entorno espacial para el futuro. Si no hacemos nada, ponemos en riesgo cualquier inversión actual y futura en el espacio, y corremos el riesgo de tener que reducir e incluso renunciar a realizar actividades de ningún tipo en el espacio”.


Diego QUINTANA



lunes, 9 de febrero de 2009

NO SON LOS FAMOSOS POLVOS DE MELENDEZ

El secreto

mejor guardado

de los australianos



Por ARRITXU ETXANIZ (SOITU.ES)


BRISBANE (AUSTRALIA).- Hay algo que puedes encontrar seguro en la casa de cualquier familia australiana. Un secreto que se ha pasado de generación en generación y ha pasado a formar parte de la vida cotidiana de los ciudadanos.

Se trata de la pomada de papaya fermentada del doctor Lucas, que es literalmente mano de santo. Para cualquier tipo de problema de piel, el inconfundible tarro rojo o el práctico tubito para el bolso hace más milagros que la Virgen de Lourdes. Está indicado para abscesos, forúnculos, magulladuras, quemaduras, carbuncos, tiña, rozaduras, cortes, quistes, piel agrietada, sarpullidos, picaduras, espinillas, rozaduras de pañal, pezones agrietados, alivio temporal de dermatitis y eczema e incluso para las hemorroides.


En 1890 el doctor Thomas Pennington Lucas compró una granja de 16 hectáreas a las afueras de Brisbane, en Acacia Ridge, y empezó a cultivar papayas para estudiar sus propiedades medicinales. En 1906 concluyó que la Carica papaya era ‘el árbol más maravilloso del mundo’ y comenzó la producción de la pomada de papaya fermentada que todavía hoy en día encontramos en la mayoría de los hogares australianos.


No hay cosa mejor para el culito irritado del pobre bebé o para la rozadura en la entrepierna después un partido de fútbol. Si te salta el aceite o tienes una cortadita que no se te cierra, lo cubres con un poquito de pomada y como nuevo. Hay quien lo usa por la noche como crema de ojos para mantener la hidratación y evitar las ojeras. Es una de las pocas cosas que todos los miembros de la familia saben dónde está guardada.


En 1911 la casa que aparece dibujada en sus envases se convirtió en el Hospital Vera de Papaya en New Farm, un barrio céntrico de Brisbane. Allí trataba el doctor a sus pacientes y aseguraba que sus experimentos con papaya fermentada habían dado resultados positivos en afecciones tan variadas como la epilepsia, problemas de útero, partos difíciles, estreñimiento, septicemia, quemaduras, difteria y la extracción de balas.


El Hospital Vera de Papaya en New Farm.


Los remedios de Lucas se podían inhalar, tomar en pastilla, pomada o hasta hacer gárgaras. Hoy en día el negocio continúa en la familia que todavía sigue produciendo sus remedios, siguiendo la misma fórmula que utilizó el doctor hace ya un siglo. La pomada elimina impurezas, alivia las molestias, ayuda a la cicatrización y posee un antiséptico suave que se puede utilizar para prevenir infecciones en heridas. También se puede tomar internamente para ayudar la digestión o para problemas intestinales.


Es uno de esos productos que nunca he visto anunciados en la televisión australiana o en una revista. Una de esas cosas que te las cuenta tu mejor amiga un día así, como por casualidad, sorprendida de que no lo supieras, porque es tan de cajón, que debes ser tú la única persona que no lo sepa.


Así que ya sabes si visitas Brisbane o cualquier otra ciudad australiana no dejes de llevarte en la maleta un botecito de esta milagrosa pomada. Lo agradecerás.

jueves, 22 de enero de 2009

Calefacción - calor subterráneo

Calefacción en casa

con calor captado

a 70 metros

bajo tierra



Por ALMUDENA MARTÍN (SOITU.ES)
Actualizado 22-01-2009 18:07 CET

Los vecinos del bloque de pisos entre las calles de Crevillente y Carcagente de Castellón, tienen calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria gracias al calor que obtienen de dos pozos excavados a 70 metros bajo tierra. Éste es uno de los sistemas geotérmicos puestos en funcionamiento en edificios españoles durante el último año.

Geotics

Para empezar, cuando hablamos de energía geotérmica, hay que diferenciar dos tipos: la de alta entalpía —o altas temperaturas— y la de baja entalpía —o bajas temperaturas—. Su diferencia radica en la profundidad terrestre en la que se encuentra cada una de ellas, su temperatura y su distinto aprovechamiento energético. En España, existe un mercado incipiente en proyectos que obtienen la energía de la capa más superficial del suelo, pero apenas hemos despegado en tecnologías que aprovechen el calor terrestre más profundo.


La geotérmica de altas temperaturas, que se encuentra a unos tres o cuatro kilómetros bajo tierra, se destina a la generación de electricidad o se aprovecha directamente para calefacción. Para el primer caso se necesitan temperaturas por encima de los 130-140 grados, y en el segundo, basta con superar los 70 grados. "En España existen dos ambientes geológicos fundamentales para producir energía eléctrica: el volcanismo activo, en las Islas Canarias; y diversos focos de calor asociados a cuencas profundas dentro de la península, por ejemplo, en la zona de los Pirineos o en Madrid. Estas zonas acumulan agua a más de 130 grados de temperatura y se han encontrado gracias a los sondeos destinados a la extracción del petróleo", explica Raúl Hidalgo, presidente de la sección de Geotérmica de Alta Entalpía que ha estrenado APPA hace unos días.


En España existen dos ambientes geológicos donde se dan altas temperaturas para producir electricidad: el volcanismo activo, en las Islas Canarias; y diversos focos de calor asociados a cuencas profundas dentro de la península, por ejemplo, en la zona de los Pirineos o en Madrid. Estas zonas acumulan agua a más de 130 grados de temperatura y se han encontrado gracias a los sondeos destinados a la extracción del petróleo", explica Raúl Hidalgo, presidente de la sección de Geotérmica de Alta Entalpía que ha estrenado APPA hace unos días.


Para Hidalgo, "en nuestro país la energía geotérmica de altas temperaturas está en sus comienzos, sobre todo si nos comparamos con la experiencia de otros países europeos". La investigación para buscar un recurso natural que no es visible es cara y arriesgada. "No es como el sol o la intensidad del viento, que se pueden calcular y medir en superficie, aquí hablamos de algo que se encuentra en el subsuelo, y un sondeo para estudiar tres kilómetros de profundidad puede costar entre siete y ocho millones de euros", explica Hidalgo. Eso sí, una vez que encuentras el campo de calor y se desarrolla el proyecto, la energía geotermal es constante, produce las 24 horas del día y los 365 días del año y una planta en funcionamiento genera una energía estable a la red.


En cuanto a la energía geotérmica somera, de baja entalpía o baja temperatura,Energesis, "muchas empresas europeas con experiencia han llegado a nuestro país para desarrollar este tipo de instalaciones en viviendas y edificios, sobre todo en la Comunidad Valenciana, Cataluña y País Vasco, que han contado con subvenciones para desarrollar esta tecnología". Estos son algunos ejemplos: España ha dado grandes pasos en el último año. Como cuenta Teresa Magraner, de la empresa Energesis, "muchas empresas europeas con experiencia han llegado a nuestro país para desarrollar este tipo de instalaciones en viviendas y edificios, sobre todo en la Comunidad Valenciana, Cataluña y País Vasco, que han contado con subvenciones para desarrollar esta tecnología". Estos son algunos ejemplos:


Geoclima

1. Sistema geotérmico vertical: Edificio de viviendas Aynos (Castellón):

Los vecinos de este bloque de cuatro plantas de viviendas tienen calefacción, aire acondicionado y agua caliente sanitaria gracias al calor de la tierra. A 70 metros de profundidad se han hecho dos perforaciones donde se han instalado captadores verticales (también llamadas sondas termales) que aprovechan la temperatura estable del terreno para calentar el edificio en invierno y como colector de calor en verano. Con unas bombas hidráulicas, el agua se obtiene de los pozos para cubrir las necesidades energéticas del edificio (es lo que se conoce como sistema abierto). De esta forma, los vecinos del edificio Aynos, que también alberga locales, se ahorran un 50% en su factura de la luz y evitan la emisión a la atmósfera de 201 toneladas de CO2 al año, según la compañía Geoclima. Con una potencia térmica instalada de 550 kilovatios, ahorran cada año 438.000 kilovatios/hora. Como explica Magraner, "para refrigerar un edificio en verano, el sistema geotérmico transmite el calor excedente del interior de la edificación al subsuelo, y en invierno, el edificio se calienta extrayendo calor del suelo para transmitirlo a la edificación". El suelo se encuentra a una temperatura constante que coincide con la temperatura media anual de la zona, "por ejemplo en Valencia se estará a unos 18 grados, mientras que en zonas más frías del interior como Castilla y León está a 13 ó 14 grados", detalla.

Geotics

2. Sistema geotérmico horizontal: Masía Tinet de la zona del Delta del Ebro (Tarragona):

Para obtener el calor de la capa más superficial del suelo, en esta masía se han enterrado, a un metro y medio de profundidad, colectores horizontales de tubos de polietileno que forman serpentines y por los que circula el agua. Este sistema cerrado conecta las tuberías a una bomba de calor. Debido a la escasa profundidad a la que están enterrados los tubos, el clima tiene una gran influencia en estas instalaciones y el propio terreno sirve como un acumulador de energía solar. Aquí, las tuberías se esconden bajo los arrozales que rodean esta casa rural.2 sin perjudicar la producción de arroz. La instalación del sistema horizontal es más sencilla que la vertical, ya que no se requiere grandes excavaciones. La potencia instalada es de 17 kilovatios y el resultado, según los propietarios, es que se ha mejorado notablemente la climatización de este edificio de más de 400 m2 sin perjudicar la producción de arroz. La instalación del sistema horizontal es más sencilla que la vertical, ya que no se requiere grandes excavaciones.


Geotics

3. Suelo radiante: Estación de esquí de Grandvalira-Grau Roig (Andorra):

Estas instalaciones de montaña cuentan con un sistema geotérmico a 2.500 metros de altitud para generar la calefacción en una de sus zonas de descanso y en el bar—restaurante. Según Geotics, empresa que lo ha llevado a cabo, la calefacción tiene una potencia de 17 kilovatios y multiplica por cuatro la eficiencia de los sistemas de climatización tradicionales, traduciéndolo en un 25% ahorro económico.


Para absorber la energía del subsuelo, se han realizado perforaciones en la montaña de hasta 100 metros de profundidad, donde se han instalado colectores verticales captadores del calor. Una bomba geotérmica, situada dentro del mismo edificio, transfiere el calor a un sistema de distribución que hace llegar la calefacción al local. En este caso, el sistema de distribución utilizado es el suelo radiante —en otros casos son los radiadores—, un conjunto de tubos instalados justo por debajo del suelo del edificio por donde circula agua glicolada (altamente conductora del calor). La circulación de este fluido calienta el suelo hasta alcanzar una temperatura de 22 grados.

Energesis

4. Climatización híbrida: Edificio de oficinas, Gandía (Valencia):

La energía geotérmica también se puede combinar con el sistema convencional de climatización. Así ocurre con este edificio de oficinas de 1.350 m2 que suministra calor a sus cuatro plantas a través de un circuito geotérmico vertical formado por 16 pozos de 100 metros cada uno; y que complementa con un sistema de climatización por aire. Según Energesis, esta instalación, que pertenece a la empresa Azimut, permite un ahorro energético de entre el 20% y el 40% de la factura de la electricidad.



Más información:

domingo, 18 de enero de 2009

DAÑOS POR PILAS

¿Cuanto Daño

Puede Causar

Una Pila?



Se calcula que una pila de mercurio puede contaminar 600 mil litros de agua, una alcalina contamina 167 mil litros de agua, mientras una de óxido de plata, 14 mil litros.


Para contaminar los 6.5 millones de litros de agua, correspondientes a una piscina de clavados y la de polo acuático, se necesitarían sólo 11 pilas de botón, de óxido de mercurio, o 40 alcalinas.



Efectos en la salud



Tenga en cuenta la siguiente información, pues se trata de diversos componentes con los cuales se fabrican las baterias.


El mercurio es un posible cancerígeno y es bioacumulable. Una alta exposición puede dañar el cerebro, los riñones y al feto, y muy probablemente provocar retraso mental, afectación en el andar o el habla, falta de coordinación, ceguera y convulsiones.

El mercurio que se emite en los basureros contamina el agua y la tierra, con lo que puede llegar a la comida pues se acumula en los tejidos de los peces.

El plomo puede dañar el sistema nervioso, los riñones y el sistema reproductivo. Como no se degrada, cuando se libera al aire puede ser transportado largas distancias antes de sedimentar. Se adhiere a partículas en el suelo y puede pasar a aguas subterráneas.


El litio es un neurotóxico y es tóxico para el riñón. La intoxicación por litio produce fallas respiratorias, depresión del miocardio, edema pulmonar y estupor profundo.


Daña al sistema nervioso, hasta provocar estado de coma e incluso la muerte. El litio puede lixiviarse fácilmente y llegar a los mantos acuíferos.

El cadmio es una sustancia cancerígena que si se respira en altas concentraciones produce graves lesiones en los pulmones; ingerirlo provoca daños a los riñones. En dosis altas puede producir la muerte. Ingerir alimentos o tomar agua con cadmio irrita el estómago e induce vómitos y diarrea.


El cadmio entra al aire y al agua desde vertederos o por derrames de desechos domésticos, y puede viajar largas distancias.

El níquel tiene efectos sobre la piel. Respirar altas cantidades produce bronquitis crónica, y cáncer del pulmón y de los senos nasales. Se libera a la atmósfera por la incineración de basura. En el aire, se adhiere a partículas de polvo que se depositan en el suelo.



¿Qué se puede hacer?


Cambie sus hábitos, consuma de manera ambientalmente responsable:


  • Exija depósitos adecuados para que ponga sus pilas y baterías cuando ya no las use.
  • No permita la incineración de pilas y baterías. Las campañas de recolección de pilas en comercios u otros sitios no siempre solucionan el problema, averigüe cuál será el destino de las pilas recolectadas.
  • Opte por las pilas recargables, pues pueden sustituir 300 desechables.
  • Evite el uso de pilas, siempre que sea posible.
  • Use y promueva productos que funcionen con cuerda, energía solar y energía eléctrica.
  • Elija los productos que se puedan conectar a la red eléctrica; además de no contaminar, es más eficiente desde el punto de vista energético.
  • La mitad de las pilas utilizadas son para actividades de esparcimiento (música, juegos, cámaras); disminuya dicho consumo.
  • No compre pilas piratas: es ilegal, duran menos y son más tóxicas.
  • No tire las pilas en la basura, en el campo, en la calle. Evite que lleguen a los ríos o cañerías y jamás las quemes, pues los metales tóxicos desprendidos irán a la atmósfera.
  • No entierre las pilas, ya que contaminan la tierra, el subsuelo y el agua una vez que se oxida su cubierta de metal.

CAMBIA PARA VIVIR

Cambia para vivir

Change for Live



Campaña para cambiar los hábitos que pueden perjudicar tu salud. Muy buen diseño de Stopmotion





jueves, 15 de enero de 2009

Sacar agua del aire

Cómo sacar agua

del aire


Por PABLO FRANCESCUTTI (SOITU.ES)
Actualizado 07-12-2008 09:24 CET

¿Se podría disponer de agua potable en casa sin tener que girar la llave de un grifo o abrir ninguna botella? Pues, esto es lo que promete un artefacto 'made in USA' que garantiza el suministro sin necesidad de engancharse a la red de distribución. Aunque no se trata de sacar agua de las piedras, la proeza no parece menos prodigiosa, pues el sorprendente chisme obtiene el vital elemento del lugar más inesperado y más ubicuo: el aire. Eso sí, sólo podrás amortizar los 1.000 euros que cuesta el aparato si vives en regiones con más de un 30% de humedad en el aire.

Element Four

Leo en el folleto que el artilugio puede saciar la sed de una familia media a un costo seis veces inferior al que le supondría hacerlo con agua embotellada. En concreto, produce hasta doce litros diarios de líquido para beber o cocinar.


Así lo aseguran los portavoces de 'Element Four Water Mill', compañía especializada en generadores de agua atmosférica, más conocidos por el nombre comercial de 'WaterMill' (molino de agua).

¿Cómo funciona? En cierto sentido, de un modo parecido a los acondicionadores de aire: instalado en un punto exterior a la vivienda (techo, balcón, azotea, jardín…), el dispositivo absorbe aire, haciéndolo pasar a través de una sustancia refrigerante, que convierte la humedad atmosférica en gotas de agua.


El líquido recogido pasa a través de un filtro de carbono especializado, siendo sometido a un esterilizador de rayos ultravioletas, con el propósito de eliminar cualquier tipo de bacterias, y de allí es dirigido a la pila, la nevera o a un depósito de agua. Su rendimiento aumenta en ocasión de tormentas, puesto que la lluvia multiplica la humedad del aire.



'WaterMill', de forma esférica e inmaculado diseño futurista, no desentonaría en la escenografía de una película de ciencia ficción. Es más: a los forofos del género les sonará familiar: se trata de un concepto similar al que nos mostraba la saga de 'La Guerra de las Galaxias', en relación con los granjeros de la humedad del planeta 'Tatooine', laboriosamente dedicados a cosechar el precioso H2O de la atmósfera de su árido mundo.



Tal como lo presentan, este electrodoméstico se perfila como una solución muy conveniente para las unidades familiares situadas en zonas sin agua potable, e igualmente para los amantes del agua pura que ven con malos ojos el despilfarro ambiental derivado de su embotellamiento en plástico.



El "deshumidificador" saldrá a la venta la próxima primavera, a un precio algo inferior a los mil euros. No sabemos cuánta energía necesita para producir un litro de agua, aunque el fabricante dice que muy poca, ya que "Watermill toma mediciones del ambiente cada tres minutos para determinar el grado de humedad y autorregularse de modo de operar unos pocos grados debajo de ese indicador, y así maximizar su eficiencia energética".



En regiones en donde el nivel de humedad del aire se sitúe por debajo del 30 por ciento, 'WaterMill' no será rentable.


Evidentemente, la crisis de los recursos hídricos está generando muchas oportunidades de negocio. Hace unos años, visité una fábrica alemana en donde producían jarras equipadas con unos sofisticados filtros que atrapaban la más mínima impureza, en especial metales pesados (los alemanes desconfían del agua oficialmente potable). 'WaterMill' se enmarca en esa misma línea de productos orientados a consumidores cada vez más preocupados por la cantidad y calidad del agua que beben.



Pero no pensemos que ha llegado la panacea: en regiones en donde el nivel de humedad del aire se sitúe por debajo del 30%, 'WaterMill' no será rentable. Y tampoco se conocen todavía sus posibles "peros". En cualquier caso, 'Element Four' prevé acrecentar la dimensión 'ecologically-friendly' de su producto con nuevas innovaciones, con futuros modelos que funcionarán mediante paneles de energía solar o aerogeneradores.


miércoles, 3 de diciembre de 2008

Everglades: Especies amenazadas


Javier Aparisi.
Javier Aparisi
BBC Mundo, Miami

Caimán en los Everglades
Los caimanes son la especie insignia de los Everglades.


"River of Grass" o "Río de Pasto". Así apodó la escritora Marjory Stoneman Douglas esta amplia extensión de terrenos conocida como Los Everglades.



El pantano de los Everglades forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y es uno de los puntos de mayor biodiversidad en toda América del Norte.




El Comité del Patrimonio Mundial de ese organismo retiró en 2007 al Parque Nacional de los Everglades de su lista de sitios en peligro por considerar que se han logrado grandes avances en los esfuerzos por restaurar ese humedal.


De hecho en los Everglades - una zona mucho más amplia que el parque si se agregan terrenos estatales, federales y privados - se está llevando a cabo el proyecto más ambicioso de restauración ambiental en la historia de la humanidad.


El gobierno federal de EE.UU. y las autoridades estatales de Florida tienen previsto desembolsar aproximadamente US$10.000 millones a lo largo de 30 años para revertir parte de los daños ocasionados por la construcción de canales, la contaminación de fertilizantes agrícolas y el avance de las urbanizaciones.




Ecosistema único



Este humedal es un ecosistema único. Pertenece a una cuenca fluvial que parte del río Kissimee en el norte de Florida, se filtra por las aguas del lago Okeechobee, y luego desemboca en la bahía de Florida, en el extremo sur de esa península.

María Thompson, guardaparques del Parque Nacional Everglades
El caimán es una de las especies que ayudan a sobrevivir a las otras especies en los Everglades

María Thomson, guardaparques del Parque Nacional Everglades

En este parque nacional y su entorno viven más de 60 especies amenazadas o en peligro de extinción.


El caimán estadounidense (alligator mississippiensis) es la especie insignia de este ecosistema.


A diferencia del cocodrilo, crocodylus acutus, una especie amenazada en EE.UU., el caimán puede ser encontrado en cualquier canal de Florida.


"El caimán es una de las especies que ayudan a sobrevivir a las otras especies en los Everglades. El caimán crea un hábitat, que es como una laguna y lo limpia de vegetación", según María Thomson, guardaparques del Parque Nacional Everglades.




Charcos de caimanes


En los charcos creados por el caimán se congregan peces, tortugas, pájaros, mapaches y otros animales que vienen en busca de agua y alimentos.

Garzas en zona limítrofe con terrenos agrícolas
La compra de terrenos creará más hábitat para muchas especies.

"De esa forma el caimán se asegura que va a tener suficiente agua y comida para sobrevivir la época de sequía, pero de la misma forma está proveyendo a estos animales de agua y comida", agrega Thomson.


El caimán estuvo amenazado en la década de 1950 debido a la cacería indiscriminada, pero se ha recuperado ampliamente en años recientes.


Entre los grandes mamíferos de los Everglades se destacan el puma y el oso negro.


Conocido en estas partes como pantera de Florida, el puma concolor que vive en esta península es considerado por algunos como una subespecie de ese felino.



El Puma


Este animal históricamente rondaba por casi todos los estados del sur de EE.UU., pero ha sido arrinconado en los pantanos de los Everglades por el desarrollo urbano y el crecimiento poblacional.

Puma en los Everglades, imagen cortesía FWC
El puma sigue siendo una especie amenazada en los Everglades.

El puma se alimenta de venados, puercos silvestres, conejos y de otras especies menores que abundan en los Everglades.


Estuvo al borde de la extinción debido a problemas con la falta de diversidad genética, pero últimamente ha empezado a recuperarse.


"Para poder salvar a la pantera de la Florida, trajeron pumas de Texas, porque en realidad genéticamente son similares. O sea, empezaron a mezclarse y eso ha resultado. Ahora tenemos entre 80 y 100 panteras", según Thomson.


El proyecto de restauración ha permitido recuperar algunos espacios del hábitat del puma en la parte occidental del pantano, pero nadie espera que vuelva a rondar libremente por todo el sur de EE.UU.


El territorio de un puma puede alcanzar hasta 300 kilómetros cuadrados. Eso significa que está muy propenso a toparse con la presencia humana.


Todos los años mueren varios ejemplares atropellados en autopistas como la I-75 o la carretera Tamiami.


"Pienso que con todo el crecimiento económico que hemos visto en Florida lentamente nos estamos apoderando de su hábitat", según Allen Register, el propietario de la granja Gatorama, en la orilla sur del lago Okeechobee, donde viven dos pumas que forman parte de su parque de atracciones.



El oso negro


El oso negro, ursus americanus, es más numeroso que el puma, pero enfrenta los mismos problemas con la falta de espacio.

Oso negro,  imagen cortesía FWC
El oso negro enfrenta los mismos problemas de falta de espacio que el puma.

Se estima que en toda la península de Florida viven unos 1500 ejemplares de esa especie, clasificada como amenazada en esta parte de EE.UU.


El oso negro se siente más a gusto en los pantanos de los Everglades, en el extremo sur de EE.UU., porque ahí está más alejado de la presencia humana.


Un ejemplar adulto puede llegar hasta los 300 kilos de peso y suele vivir unos 25 años.


En Florida no hiberna. Prefiere zonas boscosas y se alimenta de frutas, plantas, insectos, peces y todo lo que esté a su alcance.


"Aunque no hiberna, trata de moverser menos. Encuentra un lugar donde esté con un cierto refugio y ahí se queda y trata de pasar el invierno usando la menos energía posible", según Thomson.


Los bosques inundados de cipreses calvos donde viven los osos cobijan muchas variedades de orquídeas e insectos llamativos como la araña pescadora.


Entre las aves se destacan las garzas y los cormoranes, sobretodo la aningha.


Esa variedad de especies fue uno de los principales criterios en el nombramiento de los Everglades en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Everglades, rescate del pantano perdido


Luis Fajardo
Luis Fajardo
BBC Mundo, Miami

Tractor en cañaveral a la orilla del lago Okeechobee
La recompra de terrenos agrícolas sería un elemento clave en la restauración de los Everglades.

En las goteras de la ciudad de Miami está teniendo lugar el experimento de restauración ambiental más ambicioso del mundo.


Con una inversión que eventualmente llegará a los US$10.000 millones, el gobierno federal estadounidense y las autoridades locales buscan restaurar una parte importante del paraíso ecológico que era el sur del estado de la Florida antes de que el mundialmente famoso ecosistema de los Everglades se viera diezmado por casi un siglo de urbanización y desarrollo económico.



BBC Mundo estuvo ahí para examinar el megaproyecto.


No hace falta mucho esfuerzo para llegar a los Everglades.


Apenas retirarse unos minutos de la autopista, dejar las últimas urbanizaciones y los innumerables centros comerciales que caracterizan a esta ciudad, y comienza la vida silvestre.

Paul Warner, funcionario del Distrito de Control Hidráulico del sur de Florida
En la actualidad solo queda la mitad del territorio que constituía históricamente los Everglades
Paul Warner, funcionario del Distrito de Control Hidráulico del sur de Florida

En un pantano cuya tranquilidad se ve interrumpida cada cinco minutos por el paso de aviones dirigiéndose a aterrizar en el aeropuerto de Miami, se escucha también un extraño ruido que nuestros guías del servicio de guardabosques identifican como el de un caimán en celo.


El problema es que esta convivencia tan cercana entre el hombre y la naturaleza está acabando con los Everglades, que pese a ser clasificados como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, están consideradas en peligro inminente de deterioro irreversible.


El plan de rescate, anunciado el verano pasado con bombos y platillos, implica, además de grandes y sofisticadas obras de ingeniería para restaurar el flujo natural del agua en la zona, la compra por el estado de decenas de miles de hectáreas de cultivos de caña de azúcar en los alrededores del pantano de los Everglades.


Uno de los objetivos de la multimillonaria operación de compra de terrenos es que, a lo largo de décadas, empiecen a recuperar la vegetación natural y eventualmente reconstituyan el ecosistema pantanoso que caracterizó a esta zona subtropical del sudeste de Estados Unidos.


Agua limpia


En el centro del problema está el agua. Los Everglades dan la apariencia de ser un enorme pantano pero en realidad son un gigantesco río de escasa profundidad por varios kilómetros de ancho, que va desde el Lago Okeechobee, en el centro del estado de Florida, hasta el extremo sur de la península.

Deborah Drum, funcionaria del Distrito de Control Hidráulico del sur de Florida
Las autoridades esperan restaurar el delicado ecosistema con una inversión millonaria.

La presión demográfica ha hecho estragos sobre el ecosistema, y especialmente el flujo de agua a través de la zona natural.


Cerca de 20 millones de personas viven en el estado de Florida.


La ciudad de Miami, con la que limitan los Everglades al oriente, es una de las principales áreas metropolitanas de Estados Unidos. Y al norte de la reserva natural está el núcleo de la industria estadounidense de cultivo de la caña de azúcar.



Todas esas actividades han forzado a la desviación de los flujos naturales del agua para agricultura y el consumo humano, así como la contaminación de las fuentes hídricas.



Restauración a gran escala


Paul Warner, científico ambiental en jefe del Distrito de Manejo de Agua del Sur de Florida, le dijo a BBC Mundo que el proyecto tiene dimensiones gigantescas, pues aspira a rehabilitar casi 29.000 kilómetros cuadrados de ecosistemas de las Everglades.

Caimán recién nacido
La contaminación del agua afecta a muchas especies.

"En la actualidad solo queda la mitad del territorio que constituía históricamente los Everglades", dijo Warner. "El resto se ha perdido a la agricultura y el desarrollo".


"Creo que es muy probable que tengamos éxito en la recuperación de los Everglades, gracias al compromiso de los gobiernos federal y estatal con esta iniciativa", asegura, aunque acepta que nunca se recuperará 100% de lo que era la riqueza natural de la región antes de la urbanización de la región.



"Apoyo local"


Para Warner, la reacción del publico a gastar la suma de US$10.000 millones en un proyecto ecológico ha sido positiva, pese a la difícil situación económica general del país.



"Ha habido gran apoyo y muchas comunidades locales han aprobado incluso impuestos adicionales a las ventas para comprar tierras y contribuir al proyecto general de restauración de Everglades".

Panorámica de los Everglades
El gasto de US$10.000 se utilizará para recuperar miles de hectáreas de terrenos contaminados.

No es solo consciencia ecológica la que impulsa el respaldo al plan.


También está el interés económico, señala Warner, recordando que el parque nacional de Everglades es una de las principales atracciones turísticas de la región e importantes generadores de empleo.


A la pregunta de si programas similares en América Latina podrían aprender lecciones de los Everglades, Warner indica que su oficina presta asesoría a proyectos de restauración en todo el mundo, incluyendo algunas iniciativas en América latina.


Por ejemplo, señala, científicos brasileños buscan aprender de la restauración de los Everglades con miras a contribuir a la protección de su propia reserva de Pantanal, cerca de la frontera con Paraguay, al tener problemas similares.


"La restauración no siempre necesita enormes cantidades de dinero", advierte, contestando así a la pregunta de si este tipo de megaproyectos está fuera del alcance de las naciones en desarrollo.



El costo social


No obstante, hay quienes ven en este proyecto un uso inadecuado del dinero público, y advierten que la protección ambiental inevitablemente tendrá un costo social.

Eric Hopkins, agricultor en la zona de los Everglades.
(La restauración de los Everglades) tendrá un efecto devastador sobre las pequeñas comunidades agrícolas alrededor del lago Okeechobee y llevara a la pérdida de muchos empleos
Eric Hopkins, agricultor

Entre ellos están los pequeños agricultores en los bordes del Parque de los Everglades, a quienes la idea de convertir su tierra productiva en un santuario natural no les atrae en lo absoluto.


Eric Hopkins, propietario de una pequeña granja agrícola, advierte que el proyecto ambiental "tendrá un efecto devastador sobre las pequeñas comunidades agrícolas alrededor del lago Okeechobee y llevara a la pérdida de muchos empleos".


También habrá un costo en términos de la posibilidad de las ciudades del sur de la Florida de crecer de modo casi ilimitado como había venido ocurriendo hasta el momento.


Warner plantea una disminución del ritmo de crecimiento urbano.


"Hemos dicho a los gobiernos locales que no pueden disponer de agua adicional proveniente de los Everglades hasta que hayamos restaurado el ecosistema"


Con todo, las miradas de ambientalistas de todo el mundo permanecerá concentrada en este proyecto, a la espera de comprobar si es posible detener y hasta hacer retroceder los efectos de casi un siglo de desarrollo.


domingo, 30 de noviembre de 2008

Una fortaleza en la costa


Escrito por: Joel K. Bourne Jr.  


Foto de Diane Cook y Len Jenshel


LOS ACANTILADOS DE NA PALI, HAWAI: UN PARAÍSO TERRENAL EN ESTADO DE SITIO

Se supone que el camino a Shangri-La es algo mítico, una vereda mística hacia un valle oculto donde reinan la paz y la belleza. No obstante, en la isla hawaiana de Kaua‘i es en realidad la carretera Kuhio, una tortuosa pista de dos carriles que termina en un lodoso estacionamiento de la costa norte. Allí, más allá de la arena de la playa Ke‘e, los acantilados de Na Pali se elevan enhiestos desde el verde Pacífico como palizadas gigantes que mantienen alejado el mundo moderno.

Se trata de una bella fantasía, por supuesto. A diferencia del legendario Shangri-La, Na Pali aparece en todo mapa turístico de Kaua‘i, y esta revista tiene en parte la culpa. Sólo una fotografía en un artículo de 1960 sobre Hawai sirvió para revelar un frondoso valle resguardado por acantilados de 900 metros a una generación hambrienta justo de un lugar así. Aquella imagen y muchas más que le siguieron en publicaciones y películas atrajeron peregrinaciones que continúan hasta el día de hoy. Algunos visitantes recorren en kayak el tramo de 25 kilómetros de acantilados rugosos, cuevas marinas y playas serpenteantes durante la calma estiva de las mareas; otros realizan el viaje en lanchas “extremas”, naves de asalto con motor fuera de borda que pueden atravesar casi cualquier mar. Muchos más contratan un paseo de una hora en helicóptero para admirar el paisaje de Parque jurásico: Na Pali fue la estrella de esta película, así como de King Kong, South Pacific y muchas otras fantasías hollywoodienses. Los jóvenes de corazón y de piernas recorren la extenuante vereda hacia el valle más extenso, llamado Kalalau, donde frecuentemente violan sus permisos de cinco días para acampar y se quedan semanas o incluso meses.

Todos han llegado tarde a un drama geológico que se ha escenificado durante más de un millón de años. La costa de Na Pali es el hombro cicatrizado de un volcán en escudo que alguna vez se levantó más de ocho kilómetros desde el lecho marino hasta su cima. Como todas las islas hawaianas, Kaua‘i nació sobre una columna de magma llamada punto caliente. Cuando las fuerzas tectónicas alejaron la isla de ese punto, sus fuegos volcánicos se enfriaron y el agua, escultora elemental de la Tierra, comenzó su labor. La lluvia –casi 250 centímetros al año en algunas zonas de Na Pali– talló los profundos valles desde arriba y adornó con cascadas blancas los precipicios. Enormes olas invernales estallaron contra los acantilados de basalto al subir y bajar la marea y abrieron laderas empinadas e inestables. El resultado fue una serie de valles profundos, espigones estriados y filosas crestas que se levantan a más de mil metros sobre el Pacífico. Tanto en la pantalla chica como en la grande, Na Pali ha llegado a representar el paraíso en la Tierra. Para los primeros hawaianos también era su hogar, un sitio donde pescar y formar las terrazas para el cultivo de taro. Su presencia se nota en Nu‘alolo Kai, uno de los valles en el extremo más occidental a lo largo de la costa, accesible actualmente sólo en lancha. El paisaje está tachonado con marcas de más de seis siglos de ocupación humana: muros de piedra, plataformas ceremoniales, restos de casas, cobertizos para botes y numerosas tumbas.

Para la cultura hawaiana, todas las cosas contienen mana, un poder espiritual infundido por los dioses y los ancestros. El mana de Nu‘alolo Kai es tan fuerte que incluso los visitantes del otro lado del mundo se estremecen. “Los hawaianos llaman a esta sensación ‘carne de gallina’ –dice Alan Carpenter, arqueólogo de la división de parques estatales de Hawai, la cual administra la zona–. La siento cada vez que vengo”.

Para Randy Wichman y Sabra Kauka, este valle también provoca una poderosa sensación de paz y serenidad. Los dos nativos de Hawai son miembros de Na Pali Coast ‘Ohana, un grupo local sin intereses de lucro que se formó para proteger los sitios culturales a lo largo de la costa.

Carpenter y Wichman me llevan a una de las plataformas bajo el anfiteatro del desfiladero; tratamos de imaginar las celebraciones que se realizaban aquí hace siglos. Durante las ceremonias ‘awa –llamada también kava, es la bebida ritual favorita en Polinesia–, los grandes sacerdotes realizaban sacrificios, los danzantes hula se movían al ritmo de los tambores y, desde el risco más alto, llamado Kamaile, los jóvenes arrojaban jabalinas en llamas al mar. Estos fuegos artificiales eran tan espectaculares que hasta el rey Kamehameha II hizo un viaje especial para apreciarlos. Aun así, ni estos ni las celebraciones bastaron para sacar adelante a los hawaianos nativos. Quizá los diezmaron las enfermedades occidentales que arrasaron sus islas en el siglo XIX. Tal vez su sistema de trueque tradicional dejó de funcionar en la nueva economía basada en el dinero. Nadie lo sabe con certeza, pero después de más de seiscientos años de civilización, los últimos habitantes permanentes abandonaron el valle a principios del siglo XIX para trasladarse a zonas más pobladas de las islas.

De acuerdo con Carpenter, el arqueólogo de los parques, Nu‘alolo Kai es uno de los sitios arqueológicos más importantes de las islas. No obstante, una década de recortes en el presupuesto provocó un déficit de 125 millones de dólares destinados para el mantenimiento de los parques estatales, lo que dificulta incluso contar con cobertizos para días de campo o baños que transforman los desechos humanos en composta. El cuidado del área se encuentra principalmente en manos de voluntarios y barqueros locales, mientras que Carpenter junto con otros arqueólogos ofrecen sus conocimientos y mano de obra. No es fácil desherbar, reconstruir estructuras de piedra y transportar basura. Pero para Sabra Kauka, esto ofrece una relación personal con el paisaje, la cual espera se transmita a los estudiantes que lleva al lugar para ayudar con las labores.

“En hawaiano hay un dicho: Ma ka hana ka ‘ike: En el trabajo está el conocimiento –dice–. Si se quiere aprender sobre este lugar, hay que cuidarlo y así se te revelará”.

Sus palabras resuenan en mis oídos unos cuantos días después mientras me abro camino lentamente a través de un derruido pali (na pali significa “los acantilados” en hawaiano) en el camino al valle Kalalau. El sudor escurre constantemente desde mi sombrero al estrecho sendero, el cual extiende una línea muy fina entre un muro de roca y una pendiente abrupta de 240 metros hasta el mar burbujeante. Los primeros visitantes occidentales relataron haber vistohawaianos corriendo a lo largo de estos senderos. Hoy en día, un desfile de helicópteros “panorámicos” zumban por ahí como mosquitos gigantes. Pese a las dificultades del camino, paso junto a varias personas que van y vienen: son algunos de los 500 000 visitantes de todo el mundo que acuden aquí cada año. Entre los que ahí conozco están algunos exploradores serios, varios estudiantes con traje de baño y sandalias y uno que otro evidente “forajido de Kalalau” –hombres de entre 40 y 60 años con ropa raída y mirada furtiva–. Estos ermitaños modernos viven en el valle lejano y así evitan las redadas ocasionales para desalojarlos. Con abundante agua, suelos fértiles y gran cantidad de cocoteros, papayos y árboles de ciruela java, Kalalau ha ofrecido refugio a muchos parias a través de los años. En 1893, varios hawaianos con lepra mudaron a sus familias al valle para evitar el destierro a la colonia de leprosos de Moloka‘i.

Cuando el alguacil de Waimea llegó a reunir a los enfermos, Ko‘olau, un vaquero famoso y tirador experto, se negó a irse sin su esposa e hijo. La resistencia duró hasta el anochecer, cuando empezó un tiroteo y el alguacil cayó muerto. El nuevo gobierno provisional de Hawai, que acababa de destronar a la reina Lili‘uokalani, temía una revuelta a gran escala y envió al ejército a buscar al vaquero. Sin embargo, Ko‘olau perdió a sus perseguidores en las grietas y peñascos del valle, donde al final su enfermedad lo ma-tó. “Ko‘olau el Leproso” se convirtió en un héroe popular moderno de Hawai. Décadas después, otro grupo de forajidos buscó paz en el valle, hippies jóvenes que pasaron años viviendo de la tierra y comulgando con la naturaleza hasta que la ley los hizo marcharse. En una curva del sendero me encuentro con un explorador de aquella generación y le pregunto si ha estado en Kalalau. “Estuve ahí en los años sesenta –contestó sonriendo–. Estaba inmaculado. Todos andaban desnudos por ahí; pero, oye, ¡eran los sesenta!”. Cuando por fin llego al mágico valle con sus acantilados y playas sinuosas, el ambiente es más de una fiesta universitaria que de un retiro nudista. Hay bolsas de basura, hieleras viejas y tiendas inservibles desperdigadas alrededor de los campamentos y de las cuevas marinas, en espera de que los equipos de trabajo se los lleven en helicóptero: el gasto más importante del necesitado parque. “El reto de administrar Kalalau es su aislamiento, que también es su atractivo –me dijo después Dan Quinn, administrador de parques estatales–. Si más gente se llevara lo que trae, la experiencia sería mejor para todos”. Mientras observo el sol derretirse en el mar, un chubasco fugaz revela un magnífico arco iris. ¿Cómo pueden los humanos ensuciar semejante paraíso terrenal? El Shangi-La imaginario, como lo retrata James Hilton en su novela de 1933, Horizonte perdido, se inspiró en el concepto budista de Shambhala, un lugar mítico de paz y tranquilidad al que acceden los seres iluminados. Quizá aún no llegamos ahí.

En mi último día en Kalalau, sin embargo, conozco a alguien que parece haber recorrido buena parte del camino: un joven paria con una gran mochila salta por el último tramo del sendero mientras inicio la caminata de salida. Tira su carga a mis pies, se tumba sobre la hierba y me dice que se llama Eric. Planea quedarse dos meses en una cueva del valle, buscando comida, meditando y “centrándose” con el universo. “Si subes al valle encuentras plataformas de roca, campos de taro y altares hasta arriba –comenta–. ¡Había una metrópoli allá! Es la tierra de los menehune, los antiguos. ¡Es lo primordial!”. Eric es listo, elocuente y parece estar en paz consigo mismo y con el mundo. Conversamos un rato, luego recoge su mochila y baja trotando, cantando una alegre melodía. “¡Disfruta tu viaje en el planeta Tierra!”, grita. Por el resto del día, lo disfruto.



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