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miércoles, 17 de diciembre de 2008

BAZOFIA PUBLICITARIA


Por ÁLVARO SOBRINO | EDUARDO BRAVO
Actualizado 17-12-2008 12:09 CET

Reírse del débil, del distinto, está en los orígenes. Empieza en el patio del colegio, y hasta hace unos años constituía el argumentario de humoristas zafios en la televisión pública; recuerden aquel Arévalo y sus «esa mariquita que va…», «ese gangoso», «ese negro»… Hoy el humor en la tele es políticamente correcto y más inteligente. Toma el relevo la publicidad.


Somos desarrollados, y qué gracia nos hace la pobreza y la ignorancia de los países en vías de desarrollo. Una aldea oriental que se construye un Metro como el de Madrid con una única estación, debe ser como para troncharse. Pues nosotros no le vemos la gracia.


Para vender una caja de ahorros, pongamos un pueblo andino que a todos los niños les llama Madrid: Alejandromadrid, Jorgemadrid, y eso porque les hemos pagado un hospital para aletargar nuestra maltrecha conciencia… apaga la tele que me parto de risa.


¿No es suficiente? Burguer King necesita un gancho para colocarnos un documental larguísimo, y nada mejor que reunir a los subdesarrollados del mundo y que hagan el ridículo ante un Whopper gigante.


Es pestilente. No merece más comentarios. Lo que llama la atención es que esa fiebre por retirar anuncios supuestamente ofensivos, no alcance nunca a los pobres. Claro, como son rumanos, chinitos y sudacas…

Metro de Madrid.


CajaMadrid.


Burger King.

domingo, 23 de noviembre de 2008

DON RICARDO

Don Ricardo cumple 30 años


Por EDUARDO BRAVO | ALVARO SOBRINO
Actualizado 22-11-2008 09:26 CET

Tal vez no sea uno de los creativos más conocidos, tal vez no sea uno de los más valorados, tal vez ni siquiera le importe. Ricardo Pérez cumple 30 años al frente de su propia agencia gracias a una combinación de talento, eficacia, independencia y sentido del humor.

Como los grandes hombres de este país, hemos tenido que enterarnos por los periódicos de que la agencia Ricardo Pérez y Asociados cumplía 30 años en la profesión. De hecho, ha tenido que ser el propio Don Ricardo el que lo comunique a través de una página de publicidad que ha insertado en las principales revistas del sector y en la que, a través de una gráfica clásica, muy clásica a la vista de la tipografía y disposición de la misma, recuerda el alfa y el omega de su carrera hasta el momento: su primera campaña premiada con un León de Oro en Cannes y su trabajo más reciente para Loterías y Apuestas del Estado.



Aunque muchos no sepan quién es, especialmente los jóvenes, porque no acostumbra a prodigarse por cenáculos, asociaciones y otros eventos del sector, Don Ricardo Pérez es uno de los pilares básicos de la publicidad española de las últimas décadas gracias a sus memorables claims para todo tipo de marcas, que han calado en la población transitiéndose de padres a hijos de generación en generación.


"Atún claro, Calvo", "Lorenzo Lamas, el Reig de las camas", "El que sabe, Saba", "No compre sin Thom ni Som", "Compre Calvo, por calidad" son frases que han entrado a formar parte del imaginario colectivo pero, lo más importante, antes de conseguir esta hazaña, han dotado de notoriedad y personalidad a las marcas a las que hacían referencia.


A pesar de que nadie apostará por él como futuro acreedor de un premio a la trayectoria de esos que otorga el club de creativos, lo cierto es que el legado de Ricardo Pérez pervive en muchos de los profesionales y campañas de los últimos tiempos. Aunque con otro planteamiento y lenguaje, campañas como las de Ana Luisa de Dimensión para Euskaltel, las del hombre desactualizado, muchas de Sra. Rushmore o algunas de Remo no existirían de no haber sido por la senda abierta por este pionero.


Por tanto, sirva este humilde post como homenaje a este grande de la publicidad y disfruten de algunos de los anuncios que han forjado su fama y que aquí les adjuntamos. Tal vez no sean los más poéticos, ni los más artísticos, ni los más conceptuales de la publicidad española, pero son divertidos y muy eficaces, algo que, no lo olvidemos, es muy importante en esto de la buena venta.


Carlos Vives, el precusor del packaging


Carlos Vives,

el precusor del packaging


Por ALVARO SOBRINO / EDUARDO BRAVO
Actualizado 23-11-2008 17:33 CET

Fue un visionario del grafismo, y sus diseños realizados entre los años treinta y setenta del pasado siglo siguen vivos, forman parte de la memoria colectiva de tres generaciones de españoles. El paquete de Bisontes, el de Ideales o el papel de fumar Smoking han pasado por encima de tendencias y renovaciones, y son envoltorios perfectamente vigentes hoy, que siguen en el mercado.



Esta semana, cuando escribimos en este mismo espacio el artículo «Fumar en tiempos revueltos», obviamos imperdonablemente el nombre del autor del paquete de Ideales y los libritos de papel de fumar Smoking con que lo ilustrábamos. Lamarde subsanaba nuestro error en los comentarios. ¿Quién fue Carlos Vives?


Eran años en los que no existía el diseño gráfico como lo entendemos hoy, sino que estaba íntimamente ligado a las artes gráficas. Carlos Vives inicia su andadura a los catorce años como dibujante, retocador fotográfico e ilustrador. Sin renunciar a su influencia se desmarca pronto de la estética noucentista, con fuertes connotaciones artísticas, acercándose a las técnicas publicitarias y sobre todo al diseño de envoltorios, con una visión innovadora.



Interesado por la papiroflexia comercial, ya en 1925 inventó y patentó sus primeros plegados de papel troquelado, cuando aun no se sabía lo que era el packaging ni los corpóreos para PLV (publicidad en el lugar de venta), dos géneros en los que fue un auténtico precusor.



El crítico e historiador del diseño Daniel Giralt-Miracle define perfectamente estas inquietudes:


se pone de manifiesto en los soportes publicitarios que diseñó antes de la guerra, que iban más allá del recortable, buscando en el desplegable articulado una imagen secuencial, una movilidad que trasciende la papiroflexia o el mismo pop-up, para acercarse a la idea de la imagen animada: el paipai de Nescao, los desplegables de las medias DH, Cafiaspirina, Caldo Maggi o la paloma de El siglo son magníficos ejemplos.


Diseñó también el primer papel moneda de una peseta emitido por el Banco de España, que se imprimió en 1940 en los talleres de la empresa Rieusset de Barcelona.

A finales de los años cuarenta inició una nueva etapa con Cobas y Zabaleta, para los que trabajó durante veinte años. Desarrolló centenares de postales y felicitaciones de Navidad tridimensionales, con complejos trepados y nuevas formas. En 1951 se casó con M. Dolores Seijas. Tuvo dos hijas, Lolín y Eva.


A los sesenta y un años decidió crear su propia editorial para atender nuevos proyectos, como unos reyes magos en volumen, un libro de geometría integral en proyecto y ornamentos de Navidad.


A raíz de una carta suya publicada en un periódico en la que declaraba que no dormía desde que tenía veintiún años, la televisión y los periódicos lo hicieron popular por su falta de sueño.


Aunque Carlos Vives siguió dibujando postales de Navidad para Cobas, de 1969 a 1971 se concentró en tres proyectos para niños, que desarrolló para la editorial Roma, dirigida por Pere Manén. Fueron sus últimos trabajos comerciales.


Murió el 17 de enero, a los setenta y cuatro años de edad.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

PUBLICIDAD POR CHOPINGO

Acabo de toparme en el correo con una publicidad bancaria que me ha puesto de una mala leche espantosa. Muchos de ustedes la conocerán, supongo...

Acabo de toparme en el correo con una publicidad bancaria que me ha puesto de una mala leche espantosa. Muchos de ustedes la conocerán, supongo. Se trata de un folleto destinado a los usuarios de una de esas tarjetas de crédito jóvenes, o como se llamen, Bluecard, o Greentarjeta, o Yellowsubmarine, que ahí no me he fijado mucho. Pero la tarjeta es lo de menos. De lo que se trata es de que el banco en cuestión, que para la cosa de recaudar viruta tiene tan poca vergüenza como el resto de los bancos y bancas que en el mundo han sido, plantea a sus jóvenes clientes una oferta de crédito tan descaradamente abyecta que, si no fuera porque el tal Solitario de los huevos no es más que un miserable sin escrúpulos y un payaso, casi aplaudiría uno que siguiera reventando ventanillas a alguna de tales entidades. No sé si me explico.

"Domicilia tu nómina y vete de viaje", es el reclamo inicial que encabeza el folleto, junto a la foto de una parejita jovencísima y feliz. Nada que oponer a eso, naturalmente. Aunque no exista, desde mi punto de vista, relación directa entre el hecho de domiciliar la nómina y subirse acto seguido a un tren, barco o un avión, uno podría seguir el consejo sin grandes objeciones. El mosqueo viene líneas más abajo, cuando el folleto añade "Londres, Roma, Berlín, París... Llévate un bono de 300 euros para viajar a esa ciudad que siempre has soñado conocer". Y aquí, la verdad, el asunto se enturbia un poco.

En estos tiempos de educación para la ciudadanía -permitan que me tronche- y teniendo en cuenta que los destinatarios del folleto son gente muy joven, resulta poco edificante que la primera sugerencia a quien domicilia su primera nómina, lejos de aconsejarle ahorrar para un futuro más o menos próximo, consista en cepillarse alegremente esta nómina y las siguientes, en viajes alentados por el cebo del bono de marras, aunque éste financie parte del periplo.

Pero ésa es sólo la introducción, o proemio. Lo bonito viene luego. "Hasta 30.000 euros -pone con letras gordas- para lo que tú quieras." Y suena tentador, me digo al leerlo. Si yo fuera joven imberbe y domiciliara mi nómina en tan rumbosa entidad bancaria, tendría asegurado un creditillo que, bien mirado, no deja de ser una pasta. Tal como está el patio, 30.000 mortadelos dan para que una parejita tierna, necesitada y con sentido común -30.000 x 2 = 60.000- pueda organizarse un poco mejor en la línea de salida. Lo malo es que, algo más abajo, cae mi gozo en un pozo. Porque "lo que tú quieras", o sea, lo que un joven de hoy necesita con más urgencia, a juicio del departamento de créditos del banco en cuestión, es "¿Un coche nuevo, una moto, un ordernador, el viaje de tu vida?". Dicho de otra manera: lo bueno de domiciliar la nómina para un joven de veintipocos años, o para una pareja de esa edad que decida plantearse una vida en común, no reside en que así puede uno amueblar la casa, comprar un coche para el trabajo -el folleto habla de "coche nuevo", no de uno a secas- o adquirir lo necesario para encarar la perra vida. Niet. Lo verdaderamente bonito del invento es que, entregándole la nómina a un banco, puedes entramparte como un gilipollas para los próximos diez años de tu existencia, a fin de comprarte una moto o irte a beber piña colada las próximas navidades al Caribe, como Leonardo di Caprio. Guau. Pero no todo queda ahí, colega. Faltaría más. Porque encima, si domicilias tu nómina y te echas encima el pufo -el primero de muchos, qué ilusión- del crédito a diez años para el imprescindible coche nuevo, tu banco, que es generoso que te rilas, permite que además trinques nada menos que una Wii -"Con su revolucionario mando inalámbrico descubrirás una forma diferente de jugar", puntualiza el folleto- casi sin enterarte. Sólo al pequeño costo de otro pufillo adicional: un año pagando una cantidad mensual que ni siquiera llega a 20 euros, tío. Pagando sólo, fíjate, la ridícula cantidad de 19,50 euros al mes. El non plus. Y claro. A ver quién va a ser tan idiota como para no embarcarse en el chollo: vacaciones, coche nuevo, moto, ordenador, y encima poder matar zombis con la Wii casi gratis, o sea. ¿Hay quien dé más? Con eso y un bizcocho, la vida resuelta hasta mañana a las ocho. Por la cara.

Hace mucho tiempo que no llamaba hijo de puta a nadie en esta página. Se lo prometí a mi madre, a mi confesor y a una señora de Pamplona que me paró por la calle para darme la bronca. Pero hay días en que el impulso resulta más poderoso que las buenas intenciones.

Hijos de puta. Hijos de la grandísima puta.

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