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lunes, 18 de mayo de 2009

RACISMO INTOLERANCIA, MIEDO Y FRASES RELACIONADAS CON LOS TOTOROTAS RACISTAS

TODOS LOS RACISTAS SON MALTRATADORES DE MUJERES EN POTENCIA Y POR LÓGICA, SEGÚN ESTUDIOS DE UNIVERSIDADES COMO HARVARD , CAMBRIDGE, LA COMPLUTENSE Y LAS UNIVERSIDADES DE LAS PALMAS Y LA LAGUNA.

YO CREO QUE YA ESTÁ BIEN.

IGNORANTE QUE ES LO QUE ERES.


Racismo: Ignorancia, Intolerancia y Miedo, y (5)

Carlos Eduardo Ruiz


Ignorancia:


Al creer que todos los miembros de una determinada “raza” son “superiores” ó “inferiores” a todos los miembros de otra “raza”. Si los racistas y xenófobos tuviesen razón, la “raza superior” sería la judía; ya que hasta el sol de hoy, no ha existido en el planeta Tierra, ninguna inteligencia humana superior a la de Albert Einstein. Otro excepcional ser que dividió a la historia en dos partes (antes y después de Cristo), también era judío: Jesús de Nazaret.


En consecuencia; usando los propios argumentos de los racistas, si estas dos personas; indudablemente superiores al resto de todos los demás seres humanos, eran judíos, deberíamos concluir que los judíos; que la “raza” judía es la “raza superior” entre todas las que existen en el género humano. ¿Cuál otra “raza” humana puede alardear de tener entre sus miembros a personas como esas dos? ¡simplemente, ninguna otra!.


Y siguiendo la misma equivocada y obtusa manera de pensar de los racistas y xenófobos, la “raza inferior” entre todas las que existen en el género humano, estaría conformada por los “arios alemanes” que seguían a Hitler, ya que a través de la violencia y el atropello, pretendieron eliminar a la “raza” que más había contribuido al mejoramiento de la humanidad; tanto en lo espiritual, como en lo científico. Con toda claridad; los arios hitlerianos, eran unos salvajes, que pretendieron detener el progreso humano al intentar eliminar a la “raza superior” que los había ayudado a ellos mismos a ser mejores.


Definitivamente, el comportamiento de estos racistas y xenófobos estaba basado únicamente en la ignorancia, ya que todas las “razas” cuentan entre sus miembros con individuos de excepcional inteligencia y / o profunda espiritualidad. Todos y cada uno de los pueblos y culturas del mundo puede enumerar una larga lista de los miembros de su etnia; quienes con su talento y su sensibilidad, han contribuido, no solamente al avance y mejoramiento de su propia “raza”, sino al de toda la humanidad en su conjunto.


Los descubrimientos e invenciones no han sido producidos por los miembros de una sola “raza” en particular—todo lo contrario—han sido producidos por innumerables seres humanos pertenecientes a todas las culturas y pueblos del planeta Tierra.


Intolerancia:


Hitler nació el 20 de abril de 1889 y se suicidó cobardemente el 30 de abril de 1945. Durante sus 56 años de vida no pudo tolerar que entre los años 900 y 800 antes de Cristo, los hindúes inventaran el cero; que entre los años 1 y 50 de la era cristiana, China fue la nación más avanzada del mundo en todas las ciencias y todas las artes; ni que entre los años 100 y 150 después de Cristo, esos mismos chinos inventaran el papel; ni que los hindúes inventaran el estribo entre los años 150 y 200 de la era cristiana.


La envidia que corroía al cerebro de Hitler no le permitió tolerar que cuando apenas comenzaban a ser fundados los reinos germánicos (alemanes) en la Galia en el año 450 después de Cristo; ya los Mayas estaban culminando la fundación en América—específicamente en la hoy llamada Península de Yucatán, en México—la impresionante ciudad de Chichén Itzá.


Tampoco pudo tolerar Hitler que entre los años 1.250 y 1.300 de la era cristiana, el veneciano Marco Polo hubiese escrito un libro que le informaba a los europeos sobre las mucho más avanzadas sociedades orientales, al regreso de su visita al Imperio Mongol—ni pudo tolerar tampoco, enterarse de que en el año 1.400 de la era cristiana, los Incas habían fundado un imperio en América del Sur con su capital en la actual ciudad de Cuzco (Perú) y que se extendía a lo largo de las montañas de Los Andes incluyendo a grandes porciones de los actuales territorios de Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile y Colombia.


Mucho menos pudo tolerar el racista y xenófobo Hitler, que en 1.492, el genovés Cristóbal Colón le informase a los europeos sobre la existencia de una “nueva” masa continental que hoy conocemos como América.


Uno de los magníficos edificios de la ciudad Maya de Chichén Itzá, Culminado en Yucatán, México antes de que Alemania existiera.


El racista y xenófobo Hitler era un ignorante y no pudo tolerar tampoco, que entre los años 1.500 y 1.550 de la era cristiana, el sabio polaco Nicolaus Copernicus, inventó la astronomía; informándole al mundo, que la Tierra no era plana y que el universo no giraba alrededor de ella, sino que; en vez, la Tierra giraba alrededor del Sol—y en ese mismo período el sabio belga, nacido en Bruselas, Andreas Vesalius se convirtiese en el fundador de la anatomía humana. Hitler intentó ignorar también; debido a su asqueante intolerancia, que entre los años de 1.600 y 1.650, florecieron en España, las mentes literarias de Cervantes, Góngora, Quevedo, Lope de Vega, Calderón y Gracián; y que en Italia, Galileo Galilei le daba un enorme impulso al conocimiento científico—en realidad, podemos considerar a Galileo, como el Padre de la Ciencia—y que en Inglaterra, el médico William Harvey descubriese la circulación de la sangre y se convirtiese en el Padre de la Fisiología Humana; que entre los años 1.650 y 1.700, se produjese la Edad de Oro Literaria en Francia, a través de las obras de Corneille, Racine, Moliere y La Fontaine; y que en Inglaterra, Isaac Newton formuló las leyes del movimiento, estableció el espectro luminoso, inventó el telescopio reflector, redactó la ley de gravitación universal e inventó el cálculo matemático.


Deteniéndonos aquí; en el año de 1.700, todavía faltarían por transcurrir 189 años antes de nazca Adolf Hitler, y no cabrían en este corto escrito las miríadas de aportes que incontables seres humanos de las más diversas “razas”, etnias, culturas y / o creencias religiosas, hiciesen a favor del progreso de toda la humanidad, gracias a sus excepcionales inteligencia y sensibilidad; y cuya contribución, lejos de detenerse, continuará incrementándose con cada nueva generación de seres humanos, sin que importe en lo absoluto su origen étnico, su cultura, ni sus creencias religiosas.


Miedo:


La casi totalidad de los padres humanos, de cualquier “raza”, etnia, cultura y / o creencia religiosa, prefieren que su primogénito sea varón. Esta curiosa actitud de los seres humanos nos viene del miedo ancestral:


En el mundo salvaje que habitaron los primeros seres humanos—y numerosas de sus generaciones subsiguientes—eran indispensables los hombres musculosos, fuertes y agresivos, para proteger las fuentes de alimentos, a las mujeres y a los niños, del ataque de las fieras, y de sus propios congéneres; de sus propias y otras tribus, quienes se comportaban en formas nada diferente a las fieras salvajes—recordemos que el ser humano moderno (Homo sapiens sapiens), comparte el 96,1% de todos sus genes con el Chimpancé (Pan troglodytes) y el Bonobo (Pan paniscus), y que ha estado recorriendo el planeta Tierra desde hace unos 60 mil años (eso es unos 600 siglos; aunque creamos que estamos viviendo “en el siglo 21”).


Este miedo ancestral, es sentido aún; pero aparentemente con mucha más intensidad, por los racistas y xenófobos, quienes ven en el avance y progreso de otras etnias y culturas, una amenaza a su propia supervivencia.


La inevitable transculturización global, entre todos los pueblos de la Tierra, debe ponerle “los pelos de punta” a los racistas y xenófobos, debido a que les produce terror el que sus costumbres y modos de vida vayan siendo reemplazados por la adopción de comportamientos, músicas, modas, gastronomías, religiosidades; etc., de pueblos “extraños” a ellos, al deducir que su propia cultura “desaparecerá”.


Esto no puede llamarse sino miedo. Simple y llanamente, miedo...


La ignorancia de los racistas y xenófobos sobre las características culturales de los pueblos distintos a los suyos; no les deja ver, que así como la transculturización llega hacia ellos, sus propios modos de vida son transculturizados hacia otros pueblos distintos a los suyos, en una simbiosis que enriquece a toda la humanidad.


El chop suey y el fu yong chinos; el karate y el yu-yitsu japoneses; el tae kwon do coreano y muchísimas otras gastronomías, deportes y músicas orientales, han sido ampliamente aceptados en todo el mundo occidental, así como los países asiáticos han adoptado como suyos al reagge jamaiquino, al rock and roll anglosajón; al baile flamenco de Andalucía, a los blue jeans y T-shirts, estadounidenses—y para estos últimos la pizza no es considerada una comida italiana, sino tan americanamente autóctona como el apple pie (pastel de manzana).


¿A quién no le gustan las hamburguesas, las salchichas y las cervezas originarias de Alemania?. Los rusos y los estadounidenses conquistaron el espacio más allá de nuestra atmósfera; gracias a la contribución científica del alemán Wernher von Braun, y...


¿Existirá un músico en el mundo que no reconozca el genio musical de Ludwig van Beethoven, Carl Philipp Emanuel Bach; o del padre e hijo llamados Johan Strauss?...


¿O habrá existido o existe algún intelectual que no se haya maravillado al leer las obras escritas por los alemanes Johann Wolfgang von Goethe y Hermann Hesse?.


Las indiscutibles inteligencias y sensibilidades de esos extraordinarios individuos alemanes, no pueden ser usadas para demeritar las mismas cualidades que han demostrado poseer numerosos otros seres humanos pertenecientes a las más diversas culturas y pueblos del mundo.


Los xenófobos y racistas deberían dejar de tener miedo y dedicarse a reducir su ignorancia, familiarizándose con las vidas y obras de numerosos artistas, intelectuales y científicos, que abundan en todas y cada una de las culturas humanas.


La raza superior no existe. Tampoco ninguna “raza humana inferior”


Es más, el concepto “raza humana” no es más que una invención—una etiqueta—para ponerle nombres en las mentes de los asustados e ignorantes xenófobos y racistas—a las personas y / o culturas que a ellos individualmente les resulta imposible tolerar.


FRASES SOBRE EL TEMA O QUE TE DEN POR DONDE TÚ SABES.


Si no juzgas un libro por su tapa ¿por qué si a una persona?


El racismo es una forma de superación que buscan las razas autóctonas, es una estrategia para que siempre exista un gobernante, mejor que todos, y un resignado y marginado.


El racismo es la etiqueta de los individuos que se creen la máxima y única raza. Hacen esto porque saben que las personas diferentes a su color de piel son mejores que ellos mismos y no lo aceptan.


Cuando una persona me habla no me fijo en el color de la piel sino en el color de sus sentimientos.


¿Racismo? ¿Legalidad? ¿Llevábamos papeles cuándo invadimos otros continentes? ¿Hicimos ascos a sus gentes o nos aprovechamos bien de ellas? El caso más cínico de racismo es el norteamericano: se llevó a los negros a la fuerza, y ahora se les quiere expulsar... siempre a la fuerza.


Detrás del racismo siempre hay un egoísmo económico, que primero se camufla con teorías y cuando estas fallan, con violencia. Detrás del racismo sólo hay explotación. No se les hacen ascos a los ricos de otras razas.


El racismo es la respuesta del hombre ante lo desconocido, lo odiado o lo envidiado.


El racismo es un invento de los mayores, a los jóvenes nos lo han impuesto.


El racismo no es más que la soberbia de un ser evidentemente inferior.


Yo no soy racista, pero no quiero saber nada de las razas inferiores...



UNA SOLA RAZA : LA HUMANA

Una sola raza: la humana

Unidad Didáctica para la Educación Secundaria contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia. Versión Digital

(Esta unidad didáctica es una adaptación de la elaborada por Educación sin Fronteras y editada por la Consejería de Educación y Ciencia con motivo de la celebración en 1997 del año europeo contra el racismo)


Los fenómenos del racismo, la xenofobia y la intolerancia, alentados quizás por diversos factores económicos, sociales, políticos o culturales, se han convertido en un auténtico motivo de preocupación para todas las sociedades democráticas de nuestros días y para los ciudadanos y ciudadanas, que vemos amenazados los valores y principios que sostienen la convivencia pacífica y asistimos con espanto a la violencia desatada contra los más débiles, a la persecución de las minorías, a la marginación de grupos, etnias y personas que no se ajustan a los patrones establecidos por los dispensadores de la ortodoxia.


Los centros docentes y la educación que en ellos se imparte no sólo no pueden quedar al margen de estos problemas sino que, por el contrario, constituyen un instrumento especialmente idóneo para combatir y sobre todo prevenir estas actitudes, que atentan directamente contra la dignidad esencial de la persona y atacan el fundamento mismo de la igualdad y la fraternidad universal entre los seres humanos, valores elementales que han de constituir los cimientos de la educación. Por ello estas actividades aspiran a ser una ayuda, un medio de apoyo útil para una educación fundamentada en la tolerancia, para aprender a convivir en la diferencia y en el respeto a las personas y a las diversas culturas. Practicando el diálogo, sobre todo sabiendo escuchar a los demás para mejor apreciar sus razones, sintiéndonos capaces de colocarnos, con imaginación, en el lugar del otro, respetando y reconociendo la diversidad de modos de ser, de pensar y de vivir, lograremos entre todos llegar a aceptar esa verdad tan sencilla y, a la vez, tan imprescindible para la convivencia humana: al mismo tiempo que diferentes todos somos iguales, iguales en derechos.



Propuesta didáctica para educar la tolerancia


La tolerancia es una actitud constructiva a favor de los débiles. El racismo, la xenofobia y la intolerancia son actitudes negativas en contra de los débiles. La transigencia con las actitudes contrarias a los débiles no es tolerancia, sino cobardía. La tolerancia es una actitud ética abierta, confiada y generosa. El racismo, la xenofobia y la intolerancia son actitudes cerradas, temerosas y egoístas. La moral está del lado de la tolerancia; el racismo y la xenofobia están del lado de la mezquindad. La tolerancia es la repuesta al racismo y a la xenofobia. Educar para la tolerancia es prevenir y combatir el predominio de la intolerancia.


El racismo, la xenofobia y las demás formas de intolerancia (hacia los homosexuales, hacia las mujeres, hacia los minusválidos o los enfermos, etc.) son actitudes, esto es sentimientos fundados en ciertas ideas.



¿Qué sentimientos y qué ideas?


Ø Sentimientos de temor ante la amenaza imaginaria que representan los grupos humanos hacia los que se experimentan esas actitudes, o menosprecio por su situación de debilidad, inferioridad, discriminación o explotación que sufren.


Ø Las ideas que justifican y dan pie a esos sentimientos (inferioridad biológica, competencia desleal por los puestos de trabajo, inutilidad, peligrosidad) tienen un origen común: la ignorancia y el prejuicio.


La tolerancia no es indiferencia, sino compromiso. Si educar para la tolerancia es combatir la intolerancia, entonces supone enfrentarse al temor y el menosprecio inspirados en la ignorancia. Educar para la tolerancia es fomentar sentimientos de confianza y respeto basados en el conocimiento. Aprender a ser tolerante es aprender a confiar y a respetar a quien es distinto porque su aspecto externo es diferente del nuestro o porque no piensa y actúa igual que nosotros, sobre todo si se encuentra en una posición de inferioridad o debilidad (porque la actitud respetuosa hacia los fuertes o prepotentes a veces está más próxima a la sumisión que a la tolerancia). Sólo se puede tener respeto y confianza en alguien a quien se conoce. Conocemos a los demás dándoles la ocasión de darse a conocer y escuchándoles. O aproximándonos a su realidad e intentando comprenderla Con frecuencia la actitud tolerante nace de la experiencia, tanto de la experiencia de haber sufrido personalmente la discriminación, como de haber sentido cómo se discrimina a alguien a quien queremos, en quien confiamos o a quien respetamos. Estar en el lugar del discriminado, rechazado o vejado, o tener la posibilidad de ponernos en su lugar, nos permite compartir sus sentimientos y comprender su impotencia y el dolor de su humillación.


POR SI QUIERES BAJARTE EL DOCUMENTO EN FORMATO PDF PARA TRABAJARLO CON TUS ALUMNOS.


Fuente:

http://www.aulaintercultural.org/article.php3?id_article=936



domingo, 17 de mayo de 2009

XENOFOBIA - O TODO LO MÍO COMO ES DE AQUÍ ES BUENO JAJAJAJA QUE LES DEN !!!! POR LISTOS.

Xenofobia


Chopingo hay cosas peores que los godos

De Wikipedia, la enciclopedia libre


Cartel neonazi en Alemania.

La xenofobia es uno de los prejuicios con más recelo y rechazo contra los que no son del mismo lugar geográfico que ellos, o, en general, contra los grupos étnicos diferentes, o contra personas cuya fisonomía social, política y cultural es diferente. Etimologicamente viene del griego ξένος (xenos), que significa «extranjero», y φοβία (fobía) «aversión».


Como si nacer dentro de unas coordenadas geográficas te diera más habilidades, inteligencia y sapiencia. Suponen los xenófobos que lo que hacen ellos es lo que está bien. Esto se suele dar en determinados retrasos mentales significativos y en sociedades infradotadas intelectivamente por tener demasiada endogamia durante muchos años.


La xenofobia es parte del comportamiento animal en muchas especies de mamíferos superiores gregarios, por ejemplo los chimpancés, que llegan a mantener verdaderas guerras contra otros clanes que intenten asentarse en su territorio. La especie humana no es una excepción, habiéndose producido rechazos a los asentamientos masivos de extranjeros a lo largo de toda la historia y en todo el mundo. En la última década del siglo XX este rechazo se manifestó muy agresivamente en todas las sociedades y en lugares donde cohabitan diferentes grupos étnicos que no están ni mezclados ni integrados en las comunidades autóctonas. Como el racismo, la xenofobia es una ideología del rechazo y exclusión de toda identidad cultural ajena a la propia.


Se diferencia de aquel en que no implica sentimiento de superioridad racial o cultural, y aunque proclama la segregación cultural acepta a los extranjeros pero sólo mediante su asimilación sociocultural. Ese deseo de preservación de cultura de una región sin imposiciones ajenas la asocia más con el nacionalismo.


La xenofobia se basa en argumentos -a veces prejuicios, a veces opiniones meditadas- históricos, lingüísticos, religiosos, culturales, e incluso nacionales, para justificar la separación total y obligatoria entre diferentes grupos étnicos, con el fin de no perder la "identidad propia", argumento éste muy esgrimido por los defensores de las comunidades indígenas, que practican una xenofobia muy radical, consiguiendo de gobiernos como el brasileño incluso la prohibición de pisar territorio indígena, para mantener la cultura de dichas comunidades sin influencias que las desvirtúen.[1] Combinando estos argumentos la xenofobia mayoritariamente rechaza y excluye los extranjeros poco integrados en la cultura local y a los que inmigran por motivos económicos y en cantidades masivas en la medida en que ve en ellos un competidor por los recursos existenciales. Esta xenofobia asociada a los procesos migratorios no es algo exclusivo de la población receptora de tales migraciones; muchos inmigrantes no aceptan la cultura que les acoge ni se esfuerzan por mezclarse con los nativos, conocer su cultura y tradición, y a veces ni siquiera por aprender el idioma o respetar unos hábitos de ruido, de cuidado de las calles y material urbano y una concepción del comportamiento cívico diferente a los de sus países de origen.


La crisis socioeconómica y los flujos migratorios desbordantes que han soportado muchos países a finales del siglo XX han multiplicado sus problemas sociales, hecho que ha incrementado los actos xenófobos, que van desde pintadas, pancartas, folletos, discursos y campañas de partidos políticos minoritarios, hasta actos violentos, como agresiones individuales y colectivas, incendios provocados, linchamientos y asesinatos. A menudo algunos medios de comunicación insisten en las diferencias culturales, presentando las costumbres y los actos culturales ajenos como cosas extrañas y sorprendentes; pero la mayoría de los grandes medios minimizan tales diferencias pese a que algunas como la subyugación de la mujer, la aceptación de la pena de muerte o el poder de los líderes religiosos puedan resultar inaceptables para las culturas autóctonas. Tales medios, en manos de grupos editoriales normalmente afines a los grandes partidos, suelen minimizar también el aumento de la delincuencia, de la precariedad laboral, y en general todo suceso escabroso que pueda causar rechazo social a la inmigración, y por ende un aumento de la xenofobia. Tal aumento dificultaría a la clase empresarial, a la que pertenecen sus dueños, seguir importando mano de obra barata y dispuesta a aceptar condiciones laborales inaceptables para el trabajador nativo.[2] [3]


Por ello el sentimiento xenófobo es algo que los principales líderes políticos de las naciones más ricas intentan combatir, pues gran parte del éxito de sus sociedades se basa en el aumento e integración de nuevos miembros que aumentan el consumo interno y la capacidad productiva (razón que explica el historico surgimiento de paises receptores de inmigrantes y el estancamiento de los que no tuvieron capacidad de recibirlos); para ello el concepto de xenofobia es intencionada y habitualmente asociada a sentimientos negativos como el odio, el rechazo o la violencia racista.



El punto de vista de la Psicología

Según algunas corrientes de la Psicología, se puede deducir que los xenófobos estarían aquejados de un tipo de distorsión en la percepción, que les haría sobrevalorar su cultura, sus tradiciones y su raza, por sobre las demás. Al igual que ocurre con otras distorsiones en la percepción -- como por ejemplo la anorexia -- el xenófobo no se considera como tal, ya que no sabe de su desajuste perceptivo.


La Psicología considera que ancestralmente, el miedo a lo desconocido es el origen de la xenofobia [4]. Se rechaza lo que es diferente.


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