jueves, 26 de febrero de 2009

La virtud y la propaganda: Le Corbusier expuesto


  • A propósito de la exposición del maestro en el Centro Barbican de Londres

Por LUIS DE LA CUADRA* (SOITU.ES)

Desde el Centro Barbican de Londres nos hablarán de Le Corbusier hasta el próximo 24 de mayo. No sólo es una exposición de obras, proyectos, muebles, escritos… además organizarán conferencias, proyectarán películas, se realizarán conciertos, y todo tipo de eventos 'modernakos' para convencernos de la tremenda importancia que tuvo este arquitecto en el mundo, y de su actualidad. De paso, nos comentarán su influencia en el proyecto del propio Centro Barbican, en su imagen y en su concepción. Una buena idea para la autopromoción es utilizar el caballo ganador. Le Corbusier y su obra, probablemente el tópico más manido en el mundo de la arquitectura del siglo XX. Parece que ahora tocará de nuevo su ensalzamiento y gloria, al menos durante los meses necesarios para rentabilizar la inversión.


Le Corbusier y su Modulor.


En la promoción del Centro Barbican presentan a Le Corbusier como el arquitecto más influyente del siglo XX, célebre pensador, escritor y artista cuyas ideas radicales reinventaron el modo de vivir. El último urbanista utópico, el creador de la 'arquitectura moderna'. El Mejor, el Más de lo Más, preocupado por lo Social, por el Hombre. Es difícil concebir alguien más políticamente correcto. En este mundo competitivo, es imprescindible hablar de la primera figura, premiamos la originalidad, el protagonismo, el titular. Con este fin se utiliza la comparación del británico Curtis entre Le Corbusier y Picasso para presentarlos como originales reinventores del arte del siglo XX.


No comparto la invención de la reinvención, aunque desde luego es acertada la comparación por sus similitudes:


Son artistas que destacan en varios campos. Se definen a sí mismos utilizando apodos más comerciales que 'Ruiz' o 'Jeanneret-Gris'. Conviven en un mismo tiempo de movimientos revolucionarios. Observan con atención su entorno y con enorme talento prevén los éxitos de las dudas e intuiciones de sus contemporáneos. Utilizan esas brechas abiertas como campo para su trabajo. Son como los atletas de decatlon: infatigables, no son los mejores de nada, pero son buenos ejemplos de casi todo. Se convierten en figuras muy útiles para analizar los trabajos de su época. Porque los dos se convierten en alambiques de las vanguardias de su tiempo. Depuran lo mejor de lo que les rodea y en ambos casos, tras sintetizarlo, consiguen transmitirlo y popularizarlo. Por último, los dos disponen de tanto ego como para coleccionar todo lo que les roza y asumirlo como propio. De este modo, generan y guardan material suficiente para llenar varios museos. Se consideran a sí mismos objeto de estudio, y consiguen serlo. No son inventores, en todo caso descubridores, y al asumir como propias las bases de los trabajos de su época se convierten en portavoces. Son intérpretes y a la vez catálogos de un nuevo mundo descubierto para el Arte, el del siglo XX. El mérito no tiene que ver con su originalidad (si la SGAE hubiese tenido voz, se habría frotado las manos viendo los plagios a Juan Gris, a las secciones de Melnikov, a los principios de los arquitectos italianos…), sino con su análisis y síntesis. Su importancia radica en haber conseguido abrir una nueva comunicación entre el mundo del Arte y el Gran Público, antes de que apareciese la televisión.


La Villa Saboya.


El suizo, en su momento fue una bomba. Con sus cinco puntos (pilotes, cubierta ajardinada, planta libre, ventana continua y fachada liberada de componente estructural), dinamitó los referentes de la composición clásica e introdujo una nueva manera de comprender y pensar en Arquitectura.


El suizo, en su momento fue una bomba. Con sus cinco puntos (pilotes, cubierta ajardinada, planta libre, ventana continua y fachada liberada de componente estructural), dinamitó los referentes de la composición clásica e introdujo una nueva manera de comprender y pensar en Arquitectura.


Frente a las composiciones neo-loquequieras muy valoradas por cualquier poder nacional, se convirtió en la voz de una búsqueda de formas puras, desprovistas de adornos, limpias, en el camino iniciado por Loos. La claridad de los volúmenes definidos por elementos blancos es la mejor formalización de esta abstracción, además resultaba aclaradora en las ilustraciones en blanco y negro utilizadas para su publicación. El lenguaje que utilizaba suscitaba el interés de sus contemporáneos, había captado dudas e inquietudes de su sociedad. La participación en Congresos Internacionales le permitió promover estos puntos hasta el extremo de poder hablar de un Movimiento Internacional. Por otro lado, la frialdad de estos planteamientos extremadamente abstractos se compensaba con la componente 'social'. Así mientras su 'Modulor' supone una recreación en las relaciones geométricas de proporción áurea entre los espacios proyectados y el teórico Hombre, utiliza el planteamiento funcional de la vivienda como 'máquina de vivir', enfatizando la esencia de vivir y obviando la máquina (que tanto le gustaba). Así se entendía años después de su muerte, y así lo siguen vendiendo.


La capilla de Ronchamp.


Le Corbusier es el arquitecto más influyente del siglo XX, al menos en Europa, en el reducido círculo de los arquitectos de finales de siglo. En la Escuela de Arquitectura de Madrid, se hablaba de 'el Corbu' con la familiaridad del apodo cariñoso, como si se tratara de un emérito profesor, del amigo que acaba de salir de la cafetería. Era el centro de todo, fundamental para empezar a hablar. Aprendías a dibujar con sus obras, utilizabas su lenguaje y su forma de representación. Lo impregnaba todo. Luego comenzabas la carrera. Así ha ocurrido con varias generaciones de arquitectos. En esa búsqueda de la verdad, de pureza, la huida de lo falso, permanece su influencia.


Sin embargo, es necesario subrayar que este arquitecto se lo pasaba todo por el forro cuando le parecía oportuno y en ello estribó su grandeza. Sus incongruencias se evitan en los análisis de los historiadores. Se compartimenta su obra o su pensamiento para extirpar los elementos disonantes. El clasificador de arquitectos busca una figura coherente, sin fisuras, redonda (como dicen los enólogos).


Así, quien defiende la validez de un movimiento internacional, decide que 'el Corbu' no puede aparecer vinculado a un lugar como lo aparece en la capilla de Ronchamp. Quien defiende la importancia del Lugar, es capaz de sostener que la Villa Saboya es un ejemplo de cuidada implantación pero no verá en Ronchamp un ejemplo útil para sus fines. El ultrafuncionalista sublimará la máquina de la Unidad de habitación, olvidando su cubierta, su sección o su alzado. El bestialista admira la 'sinceridad del material', olvidando la repugnancia que manifestaba el arquitecto hacia los cuidadosos acabados de la construcción francesa. Los artistas se justificarán introduciendo su Modulor y los extrovertidos expresionistas admirarán sus últimas obras, afirmando que sus cinco puntos fueron veleidades de juventud. En cada lectura dirigida, aparecerán insultos por omisión.


Cuando el Centro Barbican nos presenta a Le Corbusier como la figura limpia y pura, el referente al que es preciso volver para analizar la arquitectura actual, algo huele a podrido.


Es momento de instar a quien no conozca a Le Corbusier a que se anime a estudiarlo. Y un momento tan bueno como cualquier otro para revisar su obra. Pero estudiando toda su obra, porque precisamente en la aparente incoherencia, en su duda, es donde reside el interés. Un hombre que superó las reglas que él mismo impuso para hacer Arquitectura. Si nos quedáramos sólo con las reglas, no entenderíamos nada. Tan importantes como sus principios son las ocasiones en las que se los salta, las excepciones, que también carecen de sentido sin los principios que superaba. Puede que la rígida lectura de su mensaje produjera la destrucción del Estilo Internacional. Por entonces 'el Corbu' ya estaba en otra cosa, planeaba urbanismo para Oriente y seguía siendo excepcional.


Decía que es momento de animar, pero conscientes de que cuando el Centro Barbican nos presenta a Le Corbusier como la figura limpia y pura, el referente al que es preciso volver para analizar la arquitectura actual, algo huele a podrido. El mensaje (con la tabla de gimnasia matutina que practicaba Le Corbusier, incluida) puede ser sospechosamente plano y sencillo. Demasiado sano, simple y puro, da escalofríos tanta claridad de mensaje. Partiendo de su obra, se ha seguido trabajando y evolucionando. Debemos saber que en arte las cuestiones no se superan, pero sí se digieren y se asumen o se contradicen y se continúan. Considerar a Le Corbusier un inventor del Arte del Siglo XX, un generador de principios y de tópicos es una falta de respeto a su memoria y es el primer paso para deducir que lo actual es el fracaso de su desarrollo posterior, un fiasco. Fundamentos simples, atractivos y muy peligrosos en situaciones de crisis.


Vale.


* Luis de la Cuadra es arquitecto y miembro del estudio IN-fact arquitectura.


Las deliciosas historias cortas de Paul



Por RICARDO MENA* (SOITU.ES)


'Paul en el campo', publicado por la joven editorial Fulgencio Pimentel, recopila todas las historias cortas del personaje de Michel Rabagilati que no habían aparecido en ninguna de sus historias largas y que se habían publicado originalmente en lugares bastante dispersos como antologías, revistas de cómics, periódicos, revistas a secas, etcétera.



Michel Rabagliati, nacido en Montreal en 1961, de profesión diseñador gráfico, tuvo una vocación tardía, y no comenzó a dedicarse a realizar cómics hasta 1990. Cuando lo hizo fue utilizando un estilo gráfico que muchos incluyen bajo el paraguas de Dupuy & Berberian (aunque un servidor no esté de acuerdo y cree que los referentes son más bien independientes americanos) y uno de cuyos máximos exponentes en España ha sido Fermín Solís.


La mayor parte de sus historias están protagonizadas por Paul, una especie de álter ego que ha ido protagonizando libro tras libro desde su niñez hasta su madurez. La mayoría se han publicado directamente en formato de álbum o novela gráfica, pero otras muchas han ido apareciendo esparcidas en publicaciones muy variadas.


'Paul en el campo' recopila todas esas historias, lo que nos permitirá ver a un Rabagliati mucho más suelto, más libre, y menos contenido.


Hay historias clásicas de Paul en su vertiente más autobiográfica, que se van mezclando entre el Paul niño, el adolescente y el adulto, pero, sin duda, las que más sorprenden son aquellas en las que más se suelta, en las que cuela un poquito de fantasía, incluso un poco de ciencia ficción, y por encima de todo, aquellas que tienen un toque retro.


Así, destaca por encima de todas 'Radio Cocina'. 'Paul, aprendiz de tipógrafo' enternece; el amor por los cómics del autor queda patente en 'Paul está abriendo paquetes'; también está la distinta y divertida ruta turística de Montreal en 'Turismo extremo' y lecciones de filosofía vital en clases de cocina en 'Rizotto según Paul'. Y no podemos olvidar la versión que hará que se te salten las lágrimas que hace de 'El Jardín de María', según un relato de J. H. Rosny.


Un volumen, en definitiva, variado, que profundiza en el autor, y donde abunda la calidad.


En España, la primera historia de Michel Rabagliati se publicó en las páginas de la revista Buen Provecho (que está contenida en este Paul en el campo), y su primera obra larga la publicó ya Fulgencio Pimentel y fue 'Paul va a trabajar este verano'.


* Ricardo Mena es nuestro experto en cómics.


¿Quién dijo que el papel ha muerto? Queda la mejor revista del mundo


  • 'McSweeneys' es ya un objeto de culto y una excepcional publicación literaria


Por TONI GARCÍA (SOITU.ES)


Dave Eggers (1970, Chicago, Illinois) es uno de los nombres más influyentes de lo que se ha dado en llamar 'nueva literatura norteamericana', donde destacan escritores como David Foster Wallace, Jonathan Lethem, Michael Chabon, David Sedaris, Chuck Palahniuk o George Saunders.


Cada número es distinto: éste es el 19.


Eggers, que empezó su carrera con una novela de tintes autobiográficos llamada 'Una historia maravillosa, divertida, alucinante', se sacó de la manga a finales de los 90 un proyecto de revista llamado 'McSweeneys' (su apellido materno y de un tal Timothy McSweeneys, un desconocido que en la infancia de Eggers remitía a la madre de éste infinitas cartas con el objetivo de convocar una reunión familiar que, obviamente, nunca llegó a producirse).


'McSweeneys' se hizo realidad en 1997, cuando el escritor visitó una exposición en el barrio neoyorquino de Chelsea y conoció a los responsables de Oddi Printing, una imprenta islandesa que presumía de poder hacer 'cualquier cosa' en papel.


Eggers decidió entonces que McSweeneys —que había nacido con la intención de aglutinar textos, artículos y relatos nunca publicados— fuera una revista cuyo formato cambiara en cada número y que (aunque sonara a disparate) se imprimiría en Islandia. El primer ejemplar de 'McSweeneys' se publicó en 1998 con un espectacular éxito de crítica. Esto contribuyó a convertirlo en un objeto de culto, transformando el proyecto en un pulpo multitemático, que tan pronto publica un mastodóntico volumen (3.300 páginas) sobre la violencia, como una novela de Nick Hornby o los libros del propio Eggers.


Sopa de letras

Algunos de sus —siempre impecables, de exquisita encuadernación/construcción— números incluyen relatos experimentales, índices laberínticos, cds con lecturas comentadas de algunos de los textos o canciones expresamente compuestas y/o recomendadas para acompañar su lectura.


Rizando el rizo, 'McSweeneys' (cuatrimestral, y que ya va por su numero 30) llegó a publicarse con una revista en dvd llamada Wolphin, que no era otra cosa que un nuevo proyecto visual: la hermana gemela en formato digital que recoge el testigo de 'McSweeneys' con la intención de dar a conocer cortometrajes, documentales, series en cualquier dimensión y/o formato que nunca hayan sido emitidos.


Brent Hoff, editor de 'Wolphin', reconocía en el libreto que acompañaba al dvd que "algunos de los trabajos que aquí se incluyen se han hecho en una tarde y cuestan 300 dólares, otros cuestan millones y han supuesto meses de esfuerzos, pero todos merecen un público". El primer número de Wolphin incluía joyas como un precioso documental de Spike Jonze sobre Al Gorerarezas como el episodio piloto de una sitcom turca y un mix de animadores que trabajan en Irán, entre otras muchas cosas. (y una extraña entrevista en el libreto antes comentado sobre por qué este documento —que entierra la imagen 'robótica' del candidato presidencial a las elecciones de 2000— nunca llegó a emitirse), otro documental de David O. Russell (director de 'Tres reyes') sobre la primera Guerra del Golfo, cortometrajes de Miguel Arteta y Newton Thomas Siegel y algunas rarezas como el episodio piloto de una sitcom turca y un mix de animadores que trabajan en Irán, entre otras muchas cosas.


Actualmente, Eggers posee su propio imperio; la revista 'The believer' (una revista sobre "libros y escritores que nos gustan o a los que concedemos el beneficio de la duda" y que incluye cosas como un estudio psicológico sobre Eminem o un ensayo sobre los patrones vistos en las alfombras de los casinos de Las Vegas) y su división editorial correspondiente (Believer Books), además de una completísima web, y una docena de proyectos en desarrollo que giran en torno al mundo de la literatura desde puntos de vista poco ortodoxos. Por si todo esto fuera poco, el incansable agitador ha sido uno de los puntales de la campaña cibernética de Barak Obama, coordinando infinidad de grupos de trabajo que se movían en Internet, y su proyecto 826 Valencia, una escuela en la que anima a niños de ocho a 18 años y de toda clase y condición a empezar a escribir (y que cuenta con sedes en media docena de ciudades estadounidenses), se ha convertido desde su fundación en 2002 en una de las instituciones más admiradas del mundillo literario occidental.


El genio huye además de etiquetas y corsés, porque como explica el propio Eggers en la introducción a 'Lo mejor de McSweeneys Vol. 1' (Ed. Mondadori, 2005): "No hay nada más eficaz para despojar de vida al arte que establecer un criterio estético rígido o algún tipo de manifiesto del que incluso los propios escritores que lo suscriben acaban aburridos en cuestión de meses". Palabra de Eggers.


Los secretos del hombre más abrigado del mundo



Por TIPOS INFAMES* (SOITU.ES)

La insomne noche me llevó a encender el televisor. Descubro que más allá de Curri Valenzuela en Telemadrid existe vida inteligente. Un afanado Sánchez Dragó entrevista a un sujeto fuertemente abrigado, con una vestimenta extravagante que culmina en su cabeza de un peculiar sombrero. Me mantengo atento para descifrar quién se oculta detrás de tan aparatosa imagen. Cuando averiguo de quién se trata ya es tarde, estoy atrapado, es Jaime Bayly.


En la entrevista televisiva, el locuaz escritor peruano se somete a las preguntas de su interlocutor español con la excusa de la publicación de su último libro, 'El canalla sentimental'a Bayly lo que más le gusta después de dormir es hablar de sí mismo, mostrarse y exhibirse sin tapujo alguno. Por eso me fascinaron las primeras novelas suyas, sus elementos autobiográficos y el aire desinhibido de su prosa. (Planeta). Digo bien, excusa, porque a Bayly lo que más le gusta después de dormir es hablar de sí mismo, mostrarse y exhibirse sin tapujo alguno. Por eso me fascinaron las primeras novelas suyas, sus elementos autobiográficos y el aire desinhibido de su prosa.

La entrevista de Dragó a Jaime Bayly que inspiró a los Infames (confiesa que solía dormir con al menos cuatro camisetas).

En plena adolescencia de hormonas, henchidas de orgullo por manifestarse en mi exterior, me enganché a su literatura limeña. De atrayente lectura y cercanía, rompía con las convenciones sociales que a mí tanto me preocupaban en ese momento. Leí encantado títulos como 'No se lo digas a nadie' (1994) o 'La noche es virgen' (1997). Sin embargo, como todo romance púber tiende a concluir, este finalizó con la lectura de su exitoso 'Yo amo a mi mami' (1999).


Quizá embriagado por la entrevista de Dragó y el no poder recordar los motivos por los que me juré no volver a leer nada suyo, sumado a mi falta de voluntad, ha caído en mis manos 'El canalla sentimental'. En él, Jaimito, Jaimín o James como le llaman en su Perú natal, sigue jugando a ser el mismo enfant terrible de sus primeras obras, pero ahora con un marcado carácter autobiográfico.


Sufridor de un permanente frío corporal 'Baylys' se muestra siempre perezoso. Adora no hacer y busca excusas para no realizar aquellas tareas que le lleven un sobreesfuerzo. Enfermo imaginario de trastornos absurdos, bisexual asexuado, caprichoso, contestatario, autodestructivo, polémico, frívolo y mil calificativos más podrían llenar el curriculum vitae de este escritor errante de la literatura peruana.


Autocrítico consigo y con los demás, especialmente con los que más ama, tiene la extraña virtud de enjuiciar y contar todo lo que le ocurre sin medir las repercusiones que pueda tener (creo que se llama sinceridad). Su vida actual plasmada en el libro está llena de divertimentos y audacias. Risas provocadas por su forma de ser y entender el mundo. No busca esas acciones absurdas en las que continuamente se ve envuelto, pero le pasan sin más.



Bayly aparece siempre rodeado de mujeres. En su quehacer diario siempre surge alguna figura femenina, aunque no positiva en todas las ocasiones, ya sea en forma de amante, amiga, ex mujer, madre, suegra o hijas. Sin embargo, apenas surge una figura masculina y, cuando aparece, suele estar ligada a fuertes sentimientos y contradicciones como en la relación paterno filial o la amorosa con su novio.


Su día a día pivota en torno a tres ciudades. Una existencia aeroportuaria entre Lima, Miami y Buenos Aires, cada una con una significación afectiva diferente. La ciudad natal y familiar, allí se encuentra su ex mujer, Yolanda y sobre todo sus hijas Camila y Lola, el lugar de trabajo o la urbe de residencia de su pareja Martín son los escenarios del díscolo Bayly. El periodista que cuenta intimidades ajenas y propias en cualquier medio, no por el hecho de provocar, sino porque en esas mismas miserias todos somos capaces de vernos reflejados con naturalidad.


Seguramente el limeño no llegue a escribir esa gran obra que él también anhela poder publicar. Quizá no esté a la altura de sus compatriotas Bryce Echenique o Vargas Llosa. Pero lo que sí puedo asegurar es que la acidez de su escritura, lo ingenioso de sus comentarios y su capacidad para provocar la risa ajena con la exhibición propia, no son fáciles de encontrar en otros autores. Por eso no es de extrañar que su canción favorita sea la pituca "porque es como la vida misma en su mejor expresión: no se entiende, no tiene sentido, pero te hace reír".


* Alfonso Tordesillas, Gonzalo Queipo y Francisco Llorca forman el colectivo literario 'Tipos Infames'.

viernes, 20 de febrero de 2009

Derribando las fronteras de la medicina (I)


Por ESTHER SAMPER (SHORA)


Terapia génica, medicina regenerativa y biónica. Son áreas de la medicina que aún parecen estar más del lado de la ciencia ficción que de la realidad. Sin embargo, las investigaciones y el conocimiento avanzan y con ellas aumenta la probabilidad de rebasar los límites actuales de la ciencia médica.


Istockphoto

Cualquier profesional de la salud o paciente con una enfermedad incurable es dolorosamente consciente de los límites que presenta la medicina actual. Una medicina que ha logrado mucho en el terreno de las enfermedades infecciosas y otras enfermedades agudas pero que no suele dar tan buenos resultados en aquellas crónicas. En estas últimas suele ser difícil conseguir una curación y el tratamiento de por vida suele ser la norma. Si además entramos en el terreno de las enfermedades degenerativas (asociadas a la edad) y las enfermedades genéticas, el pronóstico es aún más sombrío.


Por suerte, la medicina no es una cosa estanca e inmóvil sino que avanza según lo van haciendo las tecnologías y los conocimientos sobre el cuerpo humano. Y así, lo que puede no ser curable hoy podría serlo en un futuro. Precisamente existen tres ramas de la medicina que nos llevarán a grandes sorpresas durante este siglo y los siguientes por su capacidad para derribar la barrera actual entre la curación y la no curación . Son disciplinas inmaduras, prácticamente en pañales y casi completamente experimentales pero con un gran potencial. Los puntos fuertes de estas disciplinas con respecto a la medicina convencional son que destrozan muchas de sus limitaciones. Estas ramas son la terapia génica, la medicina regenerativa y la biónica.


Pero para que veamos mejor como estas disciplinas pueden suponer un cambio en la capacidad de la medicina actual, pongamos un ejemplo: Un niño nace con una enfermedad cardíaca de origen genético que le predispone cuando sea adulto a tener múltiples y graves problemas cardíacos. En la actualidad, las perspectivas de actuación médicas serían básicamente dos o tres: Prevenir que se dieran las situaciones de riesgo que llevaran a la persona a padecer esos problemas cardíacos (evitar ejercicio físico intenso, por ejemplo) y la administración de fármacos de forma crónica que trataran de controlar su enfermedad, lo que en algunos casos no impediría que ésta fuera empeorando. También, y sólo en según qué problemas cardíacos, sería posible una intervención quirúrgica que atenuara o eliminara el problema.



Con las 3 ramas anteriormente mencionadas dispondríamos de las siguientes opciones:


Terapia génica



Si dispusiéramos de un conocimiento previo de la enfermedad cardíaca hereditaria tendríamos varias estrategias para evitar que ésta pudiera darse. El primer paso, el más sencillo y que en la actualidad se está llevando a cabo con varias enfermedades hereditarias, sería la selección in vitro de embriones. Conociendo que los padres son portadores de ciertas mutaciones que pueden pasar a su descendencia y provocar enfermedades, tenemos la oportunidad de actuar antes de que ello ocurra mediante técnicas de fecundación in vitro. Después de esta técnica podemos analizar los genes de los embriones resultantes e implantar en el útero exclusivamente aquel que no tuviera la mutación causante de la enfermedad (lo que rimbombantemente llamamos diagnóstico genético preimplantacional). De esta forma, aseguraríamos que la descendencia de la pareja estuviera libre de esa enfermedad genética cardiaca.

La otra posibilidad, mucho más experimental, sería hacer un "intercambio" de genes. Sabemos que el niño tiene una enfermedad cardiaca debido a una o varias mutaciones genéticas por lo que nuestra intención sería sustituir estas mutaciones por genes normales y así curaríamos de raíz la enfermedad y evitaríamos su progresión. En ocasiones, en lugar de hacer un intercambio de genes, bastaría con "silenciar" aquellas mutaciones malignas para impedir sus efectos.

¿Qué es lo que impide su aplicación generalizada en la actualidad?

Ahora mismo, sólo se utiliza la selección in vitro de embriones frente a determinadas enfermedades genéticas. Para que esto pueda darse la enfermedad debe ser hereditaria (muchas mutaciones son de causa espontánea) y debemos conocer cuales son exactamente las mutaciones que provocan la enfermedad. De poco nos serviría hacer una fecundación in vitro por una enfermedad hereditaria si más tarde no sabemos qué es lo que estamos buscando cuando llega el momento de analizar los embriones. Por eso, una limitación importante de esta técnica es que aún se desconocen las mutaciones causantes de muchas enfermedades genéticas. Conforme el conocimiento que tengamos de ellas sea mayor, mayor será nuestra capacidad para evitar estas enfermedades.


En la actualidad, más de 200 enfermedades genéticas pueden evitarse en la descendencia gracias a este método.


La otra técnica, el "intercambio" de genes, aún dista mucho de ser aplicable fuera del ámbito experimental. El principal obstáculo es la gran dificultad para lograr que los genes que queremos aplicar lleguen allá dónde nosotros deseemos y queden incorporados en el ADN. Algo similar ocurre en el silenciamiento de genes. Aunque en este campo se han logrado más avances y en experimentos con ratones se ha podido conseguir acallar a algunas mutaciones malignas. El paso de animales de laboratorio al ser humano es sólo cuestión de tiempo.


Los científicos españoles más influyentes en biomedicina (I)



Por ESTHER SAMPER (SHORA)

¿Harto de conocer sólo a personajes que dan espectáculo? Atrévete a saber más de aquellos científicos españoles que más han contribuido al bienestar de todos. La mayoría no son famosos pero, gracias a ellos y sin que nos demos cuenta, han hecho más por nosotros de lo que imaginamos.

Mariano Barbacid. La mayor autoridad en investigación del cáncer en España.


Reconozcámoslo, hoy en día (y salvo contadas excepciones) sólo es famoso y tiene cierta relevancia social quién da espectáculo, ya sea del bueno o del malo. Meter un balón en las redes de una portería o de una canasta, acostarse con alguien famoso, ser político o actor, cobrar por derechos de autor...


A pesar de que no nos aportarán a nuestra vida nada más que espectáculo, todos sabemos quiénes son Gasol, Alonso, Dinio, Paz Vega o Cachuli. Sin embargo, cuando llega el momento en que una persona desarrolla un cáncer, o busca tener un niño por fecundación in vitro o simple y llanamente tiene una enfermedad o un determinado problema de salud y consigue solucionar todo ello gracias a los avances de la medicina -en definitiva, esas pequeñas "memeces" que le hacen a uno vivir más y mejor- la mayoría no tiene ni idea de las personas que con sus trabajos y sus logros, han conseguido que eso sea posible.


Y no sólo no tienen ni idea de quiénes son estas personas sino que tampoco se lo cuestionan. Como si los avances en la medicina surgieran por generación espontánea o importara tres pepinos quiénes son los "pringados" de la bata blanca que han contribuido a que no te mueras el próximo año. El axioma actual es rotundo: no dan espectáculo, no son famosos.


Precisamente por esta situación comentada, me he decidido a hacer una serie de artículos donde busco nombrar a aquellos científicos españoles actuales que más han influido (y siguen influyendo) a nivel mundial en el área de la biomedicina. Aunque algunos sean ya relativamente conocidos, no lo hago por hacerlos "famosos" (la mayoría de ellos tampoco lo buscan) sino por darles un más que merecido reconocimiento a sus méritos a la hora de contribuir al bienestar de la humanidad.


Me hubiera gustado ampliar la serie de artículos a otras áreas de la ciencia, pero dejo el testigo a aquellos que se animen y tengan mayor conocimiento que yo de aquello que no es "de lo mío". Así pues, pasamos a presentar a los grandes de los grandes de la biomedicina española actual.

Oncología: Mariano Barbacid



Barbacid es en la actualidad la mayor autoridad en la investigación del cáncer en España. Este madrileño de 57 años y químico de formación viajó a Estados Unidos en los años 70 donde tomó contacto y se especializó en lo que sería la vocación de su vida: el cáncer. Comenzó como becario hasta convertirse en el director de Oncología del Instituto Nacional del Cáncer de Maryland. En 1998, regresó a España para dirigir el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, lugar donde sigue trabajando en la actualidad.


En los años 80, consiguió un hito en el conocimiento que se tenía sobre las causas y los mecanismos que contribuyen a la producción del cáncer. ¿Su mayor logro? Descubrir por primera vez la existencia de un gen en seres humanos que es capaz de provocar la transformación de células normales en cancerosas: el oncogén. Este gen anormal surgía por la alteración de otro gen (protooncogén). ¿Qué quería decir esto? Que todos los seres humanos tenemos entre nuestros genes unos especialmente importantes llamados protooncogenes que, cuando se mutan o activan, se convierten en oncogenes y pueden desencadenar el inicio del cáncer. Dicho de otra forma, pasamos a conocer mucho mejor los mecanismos de producción del cáncer que se encuentran en nuestro interior.


Además de su descubrimiento de los oncogenes también ha participado en la investigación de múltiples mecanismos genéticos que intervienen en la producción del cáncer. Ha recibido numerosos premios científicos tales como Distinguished Young Scientist Award (1983), el Premio Rey Juan Carlos I (1984), el Rhodes Memorial Award (1985), y el Charles-Rudolph-Brupbacher (2005). Muchos científicos defienden que su descubrimiento del oncogén le hacía más que merecedor del premio Nobel de Medicina. ¿Será Barbacid el tercer español (o segundo, según se mire) en conseguirlo?



En cristiano. ¿Qué importancia tiene su trabajo?


El descubrimiento y conocimiento de los mecanismos moleculares (y especialmente genéticos) en la producción del cáncer acerca aún más la medicina a tratar el cáncer en su origen. En atacar la causa en sí misma y no la consecuencia (tumor) y, por tanto, en aumentar las probabilidades de éxito en la curación.


Además, conociendo los factores genéticos de determinados tumores podemos conocer mucho mejor el pronóstico y elegir los mejores tratamientos para curarlos. De hecho, en medicina cada vez se están utilizando más marcadores genéticos para estudiar las probabilidades de una persona de desarrollar cáncer o de conocer la "vulnerabilidad" de un determinado tipo de cáncer para atacarlo con las mejores armas.


En definitiva, cuanto más sabemos sobre los diferentes tipos de cáncer, mejor podemos atacarlos y más vidas se pueden salvar.


Para saber más sobre Mariano Barbacid:


En el próximo "episodio": Antonio Pellicer y Margarita Salas.


¿Quieres ser rico? Demuestra que la homeopatía funciona



Por ESTHER SAMPER (SHORA)

Ni llamadas a concursos con teléfonos 905 ni tampoco SMS a un euro... Si lo que quieres es hacerte rico y salir de esta crisis sin robar ni depender de la suerte, existen dos premios gordos esperando para ti. Tan sólo tienes que demostrar que la homeopatía funciona. Además, te puedes llevar el Nobel de Medicina.


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La cosa en nuestro país pinta francamente mal. Más de tres millones de parados a los que hay que sumarles los casi 200.000 parados que han aparecido de sopetón en enero. Y, por si fuera poco, el Gobierno ya no descarta que la cifra de desempleados alcance los 4 millones.


La gente está muy necesitada de dinero y las cadenas de televisión lo saben. Por eso no dudan en ofrecer, con un altruismo incomparable, concursos prometiendo grandes fortunas o premios. Los únicos requisitos: emplear tu dinero en llamadas a teléfonos 905 o en SMS y estrujarte los sesos en acertijos facilísimos. ¿Que estos concursos rozan la ilegalidad, son una estafa encubierta y los que realmente se hacen ricos son los productores? Bueno, nada es perfecto.


Si tú eres de esos a los que les gusta ganar el dinero con el sudor de tu frente, eres abierto de mente y siempre te has planteado la posibilidad de que el agua tenga memoria y cure hay dos premios esperándote. ¿El requisito? Demostrar que la homeopatía funciona.


¿Y qué es la homeopatía?, se preguntarán algunos que no estén al tanto de la misma. Pues la homeopatía es una supuesta disciplina curativa que utiliza sustancias que se diluyen infinitesimalmente. Es decir, cogemos una sustancia química que suponemos que trata una determinada enfermedad y lo vamos diluyendo una y otra y otra vez hasta un punto en que no hay rastro de esa sustancia química. Esta disolución "vacía" se supone que memoriza y potencia el efecto de la sustancia química que poseía y cura determinadas enfermedades. Pero no nos vayamos por las ramas con cuentos de hadas, centrémonos en lo importante, en los premios y sus depositarios.


James Randi, una de las personas que ofrece el premio más suculento, sigue a rajatabla aquello de "a afirmaciones extraordinarias, pruebas extraordinarias" y es, por supuesto, escéptico. Persigue a todo aquello con tintes paranormales. Así que en 1996 construyó la Fundación Educativa James Randi donde se intenta acercar la ciencia a lo sobrenatural. Su intención no era sólo explicar razonadamente por qué todo eso no existe, sino darle una oportunidad a sus defensores para que estuvieran en igualdad de condiciones y demostraran aquello en lo que creen. ¿Cómo?, os preguntaréis. Otorgando un premio a cualquiera que demostrase poderes paranormales en condiciones controladas. El premio sigue estando ahí y aún nadie ha sido capaz de conseguirlo.


En el 2002 fue más allá y propuso un reto directo a la homeopatía. El reto consistía en demostrar de forma controlada y a doble o triple ciego que la homeopatía funciona. El premio: un suculento millón de dólares. Cualquier homeópata o persona que quiera ganarse un dineral tiene la posibilidad de demostrar su funcionamiento. Además del millón de dólares, también se acallarían para siempre muchas voces críticas y el ganador adquiriría fama mundial.


Hoy por hoy, nadie ha podido demostrar todavía que la homeopatía funciona. El millón de dólares sigue libre y a la espera de un dueño. ¡Rápido, no pierdas tu oportunidad! El plazo se acaba en marzo de 2010


Además del premio de Randi, que lleva ya muchos años en pie, existe otro premio desde hace pocos meses para aquellos ávidos de demostrar las propiedades curativas del agua. Desde Inglaterra, el profesor de medicina complementaria Edzard Ernst y Simon Singh ofrecen 10.000 libras esterlinas. No es tan suculento como el millón de dólares, pero seguro que para tapar agujeros sirve. Aquí puedes ver las bases de la prueba, tienes de plazo hasta abril de 2009.


¿Cómo puedes demostrar que la homeopatía funciona? Pues básicamente hay dos maneras. Una "fácil" y otra difícil. La "fácil" es demostrar mediante un ensayo clínico que la homeopatía tiene mayor efectividad que el placebo en tratar una determinada enfermedad o síntoma. ¿La difícil? Demostrar el mecanismo por el cual funciona la homeopatía, es decir, demostrar que el agua tiene memoria.


Si consigues demostrar que la homeopatía funciona por la vía "fácil" tendrás en tus manos un millón de dólares de Randi y 10.000 libras esterlinas de Edzard Ernst. Si por el contrario lo tuyo son los desafíos y estás dispuesto a descubrir y demostrar el mecanismo que se esconde en la homeopatía, debes saber que no sólo te llevarás la cantidad de dinero anterior sino que probablemente seas candidato al Premio Nobel de Medicina por descubrir un nuevo mecanismo que pondría patas arriba la ciencia actual.


¿Qué oigo? ¿Que la homeopatía ha demostrado ser inútil en innumerables ensayos clínicos con respecto al placebo y su supuesto mecanismo de acción va en contra de la física, la química y la farmacología actual? Bueno, nada es perfecto.


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